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La voz como huella biopsicosocial y cultural. (Parte II)

Cuando nos comunicamos abrimos la puerta de nuestra confianza. Somos facilitadores y receptores de emoción. Muchas son las palabras que pueden salir de nuestro interior, por ello es interesante, cuidar las palabras, buscarlas, pasarlas por el tamiz del pensamiento, de la imaginación y de la creatividad.

Si utilizamos la voz, para hablar en público, deberíamos beber sorbos de agua constantemente. Es importante destacar, que esa agua no debe estar fría, sino más bien templada.
 
El ruido ambiente es lo que más perjudica la voz, puesto que nos obliga a hablar a un volumen superior. No nos damos cuenta y exponemos la voz a un desgaste poco habitual.
 
 No hace falta de estar en una discoteca o en una fiesta para levantar la voz, muchas veces, lo hacemos en conversaciones familiares, para dar a conocer y posicionarnos en una conversación o cuando vemos un partido de futbol que nos lleva a levantar el volumen del televisor o la radio, para escuchar hasta los mínimos detalles.
 
 Otro hito de la prevención de nuestras cuerdas vocales, se centra en el hábito del buen dormir y descansar. La voz es muy sensible a la carencia de sueño.
 
 Se considera que dormir 8 horas previene el cansancio vocal y la predisposición a las lesiones vocales. Para aquellas personas, que no pueden descansar bien, se debería poder practicar meditación, yoga, visualizaciones o relajaciones guiadas.
 
 Ello es un buen inicio para poder descansar y disfrutar del descanso y nuestras cuerdas vocales estarán agradecidas.
 
 Una revisión anual de las cuerdas vocales sería fundamental para detectar dificultades o alteraciones en la voz, disfonía en evolución.  Por ello, debemos gestionar visitas con el médico otorrinolaringólogo para descartar cualquier incidencia relacionada con la voz.
 
 Hay medidas prácticas que si las transformamos en hábitos, darán un excelente resultado en la prevención de disfonías. A continuación detallamos las mismas: 
 
  Restringir el abuso vocal.
 
  Hablar relajadamente, en forma pausada, con intensidad moderada.
 
  Utilizar una armónica respiración costal diafragmática.
 
  Impostar la voz y adecuarla al momento y situación que estemos viviendo.
 
  Proyectar la voz articulando nuestro soporte corporal y muscular.
 
  Evitar aclarar la garganta y toser fuerte carraspeado.
 
  Evitar ambientes secos o pocos humidificados, como lugares con aire acondicionado o mucha calefacción. Solemos darnos cuenta cuando cambiamos de ambiente y vamos a la calle, ello nos llama la atención.
 
 Inspirar por la nariz y no por la boca, ya que las fosas nasales son un sistema de filtración.
 
  Escaparse del estrés, la fatiga crónica y las tensiones, pues afectan directamente la voz.
 
Descargar las tensiones musculares del rostro, del cuello, los hombros, la garganta.
 
Buscar momentos para relajarse durante el día, ello ayuda mucho.
 
Practicar el bostezo para relajar la zona faringo-bucal.
 
 
Las posturas corporales suelen utilizarse mucho en el trabajo de la voz, puesto que buscar las que estamos más cómodos nos garantizan una buena dinámica en la conversación.
 
No hablar desde lejos a otra persona, ya que no es saludable para nuestras cuerdas vocales.
 
Procurar no hacer excesos vocales durante las enfermedades que afectan a la voz (resfriados, laringitis, etc.) Cuando nos comunicamos abrimos la puerta de nuestra confianza.
 
Somos facilitadores y receptores de emoción.
Muchas son las palabras que pueden salir de nuestro interior, por ello es interesante, cuidar las palabras, buscarlas, pasarlas por el tamiz del pensamiento, de la imaginación y de la creatividad.
 
Con la voz, podemos ser valientes, reflexivos, interactivos, observadores, sorprendentes y cautos.
 
La voz y la emoción están íntimamente ligadas y más allá de la praxis comunicativa, hay un encuentro que queda reflejado en el tono y el color de la voz.
 
Las personas somos únicas, irrepetibles, con un hilo biográfico biopsicosocial y cultural.
 
La voz es también como una metáfora de nuestras vidas, podríamos compararnos con una estación del año o un cambio climático drástico y veríamos claramente como nos vamos modificando paulatinamente y como nos reafirmaríamos en la metamorfosis del cambio que deja imprimido la huella en aquello que decimos, cómo lo decimos, a quién lo decimos y en qué momento… Como corolario, si cuidamos nuestra voz, estamos cuidando nuestra persona, nuestro ser más preciado.
 
Somos como un todo indivisible y la voz tiene un papel fundamental: decir como estamos, como nos encontramos y cada uno de los sucesos de nuestros días.
 
 

 

Referencias

 Arias Marsal Cristina. Disfonía Infantil diagnostico y tratamiento Editorial Ars Médica. 1era edición 2005. 

Claire Dinville. Los trastornos de la voz y su reeducación. Editorial Masson. 2da edición. 1996. 
García Tapia Urrutia. Diagnostico y tratamiento de los trastornos de la voz. Editorial Garsi. 1era edición 1986. 
Arias Marsal Cristina. Disfonía Infantil diagnostico y tratamiento Editorial Ars Médica. 1era edición 2005. 
Claire Dinville. Los trastornos de la voz y su reeducación. Editorial Masson. 2da edición. 1996. 
García Tapia Urrutia. Diagnostico y tratamiento de los trastornos de la voz. Editorial Garsi. 1era edición 1986. 
NEIRA, L. “Teoría y Técnica de la Voz. El Método Neira de Educación Vocal” Ed. Akadia, Bs. As. 2009 
GALLARDO, J Y GALLEGO J. Manual de logopedia escolar. Un enfoque práctico. Ediciones Aljibe, 4ª edición, 2003. 
RODRÍGUEZ BOGGIA, D. “La muda de voz en la adolescencia”. www.espaciologopedico.com 2012, Barcelona, España.

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