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ISEP

El logopeda dentro del equipo interdisciplinario.

Cuando un/una logopeda ingresa en una reunión de equipo: pone en común, visualiza posturas de intervención iguales o diferentes a la propia, desmitifica tópicos, que muchas veces, impiden ver el horizonte de la rehabilitación, evacua dudas, acepta o desestima actuaciones, propone, acuerda, discute, pero por encima de todo: APRENDE.

Dinámica de las reuniones de equipo:


El espacio de reunión es un lugar privilegiado, nos hace enfrentar con la totalidad de las personas que tenemos en la consulta.
Nuestro registro diario del paciente/usuario/alumno, puede ser puesto en una mesa de intercambio y discusión con otros registros, que completan todo el contexto de la persona (ya sea, a través del registro de evolución psicológica, educativa, social, médica, etc.) Entre todos/todas construiremos un mejor perfil de nuestro paciente.

La producción grupal enriquecerá la calidad profesional de los/las participantes, en el mayor número de los casos.


Operatividad de la reunión de trabajo:


- Es muy importante crear la figura de una persona dinamizadora, que genere, ofrezca la palabra, marque los tiempos, realice pequeños resúmenes de aquello que se está tratando, re-conduzca el tema cuando se escapa de las manos, etc.
Ésta figura puede ser rotatoria o itinerante, así todos los integrantes del equipo interdisciplinario tienen la oportunidad de guiar la reunión. Además, cada uno de los integrantes puede poner en la reunión, sus características personales, que seguramente estarán bajo otra óptica, a la de sus compañeros de trabajo. El /la persona dinamizadora, tendrá que preparar(reunir, fotocopiar, etc.)todos los documentos que se presentarán a los integrantes.

- En las reuniones deben estar presentes todos los miembros, sin excepción, el equipo al completo.

Si no se diera el caso, de que algún profesional no asistiera, se le debe informar del proceso de la reunión, los puntos tratados, las propuestas, los acuerdos y las conclusiones generales. De esta forma tendrá una idea general de la operatividad de la reunión.

- Antes de convocar una reunión y programarla, se debe tener la certeza de que es necesario la reunión, dado que muchas veces, se puede resolver alguna problemática de equipo, con una simple llamada telefónica, o redactando una nota explicativa, o dando un comunicado a los profesionales, etc.

- Previo a la reunión, sería muy conveniente, que los temas que se abordan, estén colgados en un plafón de comunicación al que todos los integrantes tengan acceso, para leer los temas, hacer sugerencias, proponer nuevos temas, establecer prioridades, cancelar temas, etc. Ello facilita mucho la organización inicial y augura una reunión positiva, pues cada uno de los integrantes, tendría la responsabilidad de leerse los temas, hacer un esquema de aquello que desea comentar, crear opinión.

- También se debe determinar la asistencia, si fuera necesario, de una persona invitada, un/una especialista o un equipo profesional. Ello enriquece mucho y amplia la visión de los temas a abordar, da matices nuevos a la intervención.

Generalmente, los profesionales que han pasado por la misma experiencia, pueden ofrecer datos interesantes, estadísticas de interés, cuadros estandarizados, orientaciones, guías en cuanto a materiales de trabajo, supervisión, etc.

- Organización de la sala de trabajo. Disponer las mesas en círculos para que todos/todas se puedan ver a la cara, organizar el material o recursos imprescindibles (papeles, bolígrafos, colores, marcadores, tijeras, chinchetas, carpetas, informes, fotos, vídeos, grabadora, etc.)

- Muchas veces hemos dicho que la información es una gran herramienta, una “llave” para ingresar en el mundo de nuestro/a paciente. Por ello, cuando se trabaja en equipo, no se debería ocultar información, parcializarla, ofrecer información confusa, ni paralizar la información que tenemos. Ello, establece serios bloqueos que perjudican en la dinámica diaria del profesional.

Ser generoso con el tratamiento de la información, garantiza una evolución positiva del equipo interdisciplinario.

- El tema del reciclaje profesional, muy a menudo, relegado a un segundo plano, es un punto a tener muy en cuenta. Los casos que nos arriban requieren de actualización constante, nuevas tecnologías aplicadas, estrategias y metodologías innovadoras, etc.

- Se deberá definir entre los integrantes el estilo de conducción y los objetivos que se pretenden alcanzar.

Los objetivos se deben desglozar en forma realista entre: objetivos generales o prioritarios y objetivos secundarios o accesorios. Éstos últimos se pueden suprimir si falta tiempo, o dejarlos pendientes para otras sesiones. Ello centrará la finalidad de lo que se pretende abordar. En ocasiones, es importante partir de una pregunta motivadora, que provoca más preguntas.

- Muchas veces, un título de reunión, puede ayudar a tener una idea clara de aquello que se pretende hablar y por otro lado ayuda y delimita el tema, a aquellas personas que se suelen ir por las ramas, se polarizan o dejan información en el camino.

- Marcar tiempos para que cada tema tenga un principio, un desarrollo y una conclusión compartida y también los profesionales puedan expresar sus ideas, inquietudes, manifestándose de acuerdo a sus criterios.

- El clima que se crea en las reuniones, es un elemento más de la evolución del trabajo en equipo.

Es interesante que cada miembro pueda tomar consciencia de la postura, disposición corporal, apertura, equilibrio, conductas actitudinales, modificación de ideas, propuestas, iniciativas, etc.

La actitud personal lleva una suma de elementos, que cada integrante debe administrar: profesionalidad, imparcialidad, implicación, flexibilidad, respeto al discurso de los compañeros, intervención activa, mirar a los ojos, perder el miedo al juicio de los /las otros/otras, reaccionar frente a situaciones imprevistas, nuevas, mantener la serenidad cuando las situaciones, por la razón que fueren, se deterioran, etc.

- Cuando existe un bloqueo, asegurarse de que el tema que se está desarrollando está comprendido por todos/todas los miembros.

Si el bloqueo fuera dado por alguno de los profesionales, orientarlo para que se exprese de otra manera que no sea la palabra (dibujos, escritos, gráficos, etc).

- Cuando el ambiente es silencioso, apático, se puede modificar el estilo de conducción, hacer reaccionar al grupo a través de una pregunta abierta, analizar las razones que llevan a la apatía. Se deberá remarcar la importancia de la sinergia, en donde no solamente se suma, sino se multiplican las aportaciones. Cada uno/una tiene algo importante que compartir.

- Si por el contrario el grupo se muestra agresivo, se deberá proceder a una regulación, a fin de que los miembros expresen su comportamiento. En casos extremos, el/la dinamizador/ra podrá detener la reunión y convocarla en otra fecha.

- Cuando los miembros del equipo interdisciplinario dan vueltas sobre un tema, se deberá mantener la escucha del grupo, dilucidar las razones, despejar esquemas repetitivos, circulares, definir los postulados nuevos, proponer un método que agilice, remarcar los progresivos acuerdos, modificar o definir actuaciones, afianzar la idea de equipo.

- Definir entre todos/todas los términos que se utilizan, porque muchas veces, según la formación profesional de la que se proceda tendrá una tendencia metodológica u otra.

- Señalar claramente cuales son la toma de decisiones, cuales son las propuestas que se tendrán que ir elaborando en el proceso y cuáles son los criterios que priorizan, frente a un determinado abordaje. Ello, fortalece el equipo, le da seguridad, mayor compromiso y autoestima.

- Después de cada reunión es importante extraer los puntos esenciales, los acuerdos, los temas pendientes, la síntesis de la reunión.

La síntesis de la sesión deberá ser: breve, concisa, no disimular si existen posturas contrapuestas y sobretodo reflejar la opinión de todos/todas los integrantes.

Se puede colgar en el plafón de comunicación, para que todos tenga acceso a la lectura y además al retomar la sesión siguiente, se pueden leer los acuerdos y conclusiones generales.

 

Referencias

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BODNAR, PABLO D. Manual de Mediación. Ed. La Cañada. Cba.2000.

BRANDONI FLORENCIA; (compliadora) . Mediación Escolar. Propuestas, reflexiones y experiencias. Paidós Educador, Buenos Aires 1999.

CONSTANTINO, C. Y Merchant, C. Diseño de sistemas para enfrentar conflictos. Granica.Barcelona. 1997.

De Bono Edward .Seis Sombreros para pensar. Ediciones Granica.

De Bono, Edward . El Pensamiento Lateral. Piados Empresa. Buenos Aires 1999.

DIEZ Francisco, Tapia Gachi. Herramientas para trabajar en Mediación. Ediciones Piados Mediación. Buenos Aires 1999.

FISHER, Ury y Patton. Si, de acuerdo. Grupo Editorial Norma. Colombia. 1996.

FONT BARROT, Alfred. Negociaciones. Entre la cooperación y el conflicto. Grijalbo.

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ROSENBERG Marshall B., Comunicación no violenta.. Ediciones Urano. Buenos Aires.

SEYMOUR y O’ Connor. Introducción a la P.N.L. Urano. Barcelona. 1995.

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