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Detección temprana de alteraciones auditivas en adultos mayores, en atención primaria de la salud (APS) en Argentina (Parte I)

El progresivo aumento del número de personas mayores de 60 años en la población mundial, debido a la mejora de la expectativa de vida, ha producido que cada vez sea mayor la prevalencia de enfermedades crónicas dependientes de la edad; entre estas, ocupan un lugar destacado las relacionadas con los órganos de los sentidos, que actualmente deben ser reconocidas como un problema de salud pública. La pérdida auditiva es una problemática importante para las personas mayores; la presbiacusia está incluida entre las denominadas patologías del envejecimiento, siendo la tercer enfermedad crónica más prevalente, después de la hipertensión y la artritis.

Cecilia Calzetti | 1/11/2019

RESUMEN

Con el envejecimiento se incrementa el riesgo de padecer enfermedades crónicas, entre ellas la pérdida auditiva; sin embargo, si esta dificultad es detectada en forma temprana se da la posibilidad de poder intervenir terapéuticamente en forma oportuna. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud reconoce el papel crítico que los centros de Atención Primaria de Salud desempeñan en la salud de los adultos mayores.

En el marco internacional la República Argentina acordó en 2003 junto a otros países de América Latina, la Estrategia Regional para la implementación del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento en América Latina y el Caribe.  El entonces Ministerio de Salud aprueba por resolución 753/2007, el Programa Nacional de Envejecimiento Activo y Salud para los Adultos Mayores (ProNEAS), entendiendo al envejecimiento como un fenómeno propio del ciclo vital, influido por las experiencias tempranas de la vida, y tomando en consideración los múltiples determinantes de la salud.

En el programa se proponen objetivos generales y diversas actividades para darles cumplimiento, observándose que la hipoacusia no está considerada dentro de las enfermedades prevalentes en el grupo de mayores de 60 años, a diferencia de lo que se reconoce en la bibliografía internacional.

La información más actual publicada de ProNEAS es el “Manual de Autocuidado para Mayores de 60 años, Claves para un envejecimiento activo y saludable”, publicación a través de la cual puede inferirse un cambio en la concepción de atención primaria.

Podría decirse que, a nivel gubernamental la inclusión de estrategias de promoción y prevención de la salud auditiva en adultos mayores en el primer nivel de atención está escasamente desarrollada, y, además, la concepción de APS sufre profundas modificaciones dependiendo del periodo político que atraviesa el país.

 

INTRODUCCIÓN

En Argentina, se registró en las últimas décadas el mayor crecimiento relativo en la población de personas de 80 años y más (INDEC, 2013; en Argentina, Ministerio de Salud y Desarrollo Social, 2017). El incremento del número y la proporción de las personas de edad extrema es el resultado del aumento de la esperanza de vida en las personas de mayor edad. En el último censo nacional se obtuvo que 5.700.000 personas son mayores de 60 años. (INDEC, 2013; en Argentina, Ministerio de Salud y Desarrollo Social, 2017)

El progresivo aumento del número de personas mayores de 60 años en la población mundial, debido a la mejora de la expectativa de vida, ha producido que cada vez sea mayor la prevalencia de enfermedades crónicas dependientes de la edad; entre estas, ocupan un lugar destacado las relacionadas con los órganos de los sentidos, que actualmente deben ser reconocidas como un problema de salud pública. La pérdida auditiva es una problemática importante para las personas mayores; la presbiacusia está incluida entre las denominadas patologías del envejecimiento, siendo la tercer enfermedad crónica más prevalente, después de la hipertensión y la artritis (Ortega del Álamo, P. y Duque Silva, J, en Álvarez de Cortázar y otros, 2013). En Argentina no hay estadística a nivel ministerial a cerca de la incidencia de la hipoacusia en las personas mayores.

La audición es una función prioritaria para la comunicación, su disminución genera dificultades para participar activa y efectivamente en una conversación, afectando la interacción social, las posibilidades de diálogo de la persona que la padece, la participación familiar y con los miembros de su comunidad.

La pérdida auditiva afecta seriamente a la calidad de vida de las personas mayores; se relaciona con el aislamiento, la depresión, la ansiedad y el deterioro cognitivo. Diversos autores afirman que quienes sufren de pérdida de la audición moderada o grave son más propensos al deterioro en la ejecución de las actividades básicas de la vida diaria. (Boix Gras, C. 2009)

El hecho de que la hipoacusia en adultos mayores esté subdiagnosticada y subtratada obstaculiza una intervención terapéutica que tienda a favorecer la función social, emocional, los aspectos cognitivos y la comunicación. 

El primer nivel de atención sanitaria desempeña un papel fundamental en la atención de la salud preventiva. Las pruebas de tamizaje para la detección y el tratamiento temprano de las enfermedades, entre ellas la hipoacusia, se deben realizar en general en los centros de Atención Primaria de la Salud (APS).

El objetivo de este trabajo fue indagar si existe en Argentina reglamentación actual del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación y/o programas que contemplen la detección temprana de la presbiacusia en APS. Para ello se realizó una búsqueda digital en los portales web oficiales del ministerio.

DESARROLLO

En la Argentina, la discapacidad auditiva corresponde al 18% de las discapacidades, específicamente un 86% a dificultades auditivas y un 14% a sordera (Argentina, Ministerio de Salud, Salud Publica, Resolución 1209/2010), no fue posible hallar información acerca de la prevalencia de la hipoacusia en el grupo poblacional de los adultos mayores.

En la bibliografía internacional se afirma que, en el grupo de adultos mayores es elevada la incidencia de presbiacusia, la cual es definida por algunos autores como la pérdida auditiva inducida por la edad, debido a los procesos involutivos que se producen en el organismo (Ramírez Camacho, 1998, en Pere Abelló, 2010). Se trata de una pérdida de audición neurosensorial, bilateral, de evolución lenta y progresiva; el daño se produce tanto en la región periférica como en la central, participando de este modo todos los niveles del sistema auditivo; la misma comienza a evolucionar a partir de los 50-60 años. (Gil Carcedo García, Gil Carcedo Sañudo y Vallejo Valdezate, en en Álvarez de Cortázar y otros, 2013)

Sin embargo, se ha descripto que sólo un 20% de los adultos mayores con hipoacusia moderada a profunda se perciben a sí mismos con una discapacidad (Yamasoba y cols 2013 en Díaz, Goycoolea y Cardemil, 2016). Mulrow y cols (1990) mencionan que la edad promedio de equipamiento con audífonos en personas con hipoacusia es 74 años, aun cuando muchos de los sujetos del estudio presentaban síntomas desde 10 años antes de la adaptación auditiva. (Díaz, Goycoolea y Cardemil, 2016)

A pesar de ser la alteración sensorial más frecuente en las personas mayores, en general la presbiacusia se encuentra subdiagnosticada. Es por este motivo que diversos autores ponen en relieve la necesidad de contar con herramientas simples de detección, pasibles de ser utilizadas en el primer nivel de atención de la salud. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido el papel crítico que los centros de APS desempeñan en la salud de los adultos mayores, y la importancia de que dichos servicios sean accesibles y se adapten a las necesidades de ese grupo de edad (Hoskins, Kalache, y Mende, 2005); la Atención Primaria de la Salud (APS) debe promover la atención universal, integral e integrada de la población. (de Lellis, M, 2015)

La estrategia de la APS pretende que el individuo y la comunidad conozcan, participen y tomen decisiones sobre su propia salud, adquiriendo de este modo responsabilidades sobre ella.

APS y Detección de la Presbiacusia

El objeto de estudio de la fonoaudiología es la comunicación humana y sus alteraciones, en las dimensiones de la voz, audición/vestibular, lenguaje, habla y fonoestomatología.

En APS el Fonoaudiólogo, como integrante del equipo de salud, debe estar involucrado en prevención, promoción, detección y rehabilitación de alteraciones. No obstante, en general está muy extendida la idea de la fonoaudiología como disciplina rehabilitadora de capacidades perdidas, y se pierde de vista el amplio abanico de posibilidades en que puede participar este profesional en cuanto a prevención y promoción de la salud.

En esta línea de pensamiento, el fonoaudiólogo, junto a otros profesionales y la comunidad, contribuye a reconstruir redes sociales, a la inclusión social y comunitaria de las personas de diferentes grupos etarios, promoviendo la atención integral en los servicios de salud, la participación social, comunitaria y la intersectorialidad.

Puntualmente en el grupo de adultos mayores es deseable, desde la fonoaudiología, desarrollar estrategias que promuevan la salud, prevengan enfermedades y/o se las trate oportunamente, a fin de promover una buena calidad de vida.

Se conoce que con el envejecimiento se incrementa el riesgo de padecer enfermedades crónicas, entre ellas la pérdida auditiva. Si esta dificultad es detectada en forma temprana se da la posibilidad de poder intervenir terapéuticamente en forma oportuna y con mayores posibilidades de éxito, es decir, se requiere detectar a la persona que la padece antes de que comiencen a manifestarse alteraciones en su vida social; por lo que es necesario intervenir en etapas más tempranas de la vida, y de este modo promover una buena calidad de vida a medida que las personas envejecen.

En este sentido, y en un contexto donde el porcentaje de adultos mayores aumenta rápidamente, a nivel mundial se habla de velar por un envejecimiento activo y saludable, definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el “proceso de optimizar las oportunidades en materia de salud, participación y seguridad a fin de poder lograr una vida de calidad a medida que las personas envejecen”. (World Health Organization /WHO/, 2002, en Hoskins, Kalache, y Mende, 2005)

La OMS reconoce el papel crítico que los centros de APS desempeñan en la salud de los adultos mayores, y pone en relieve la importancia de que estos servicios sean accesibles y se adapten a las necesidades de ese grupo de edad. La Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento (2002), realizada en Madrid, adoptó El Plan de Acción sobre el Envejecimiento, donde

se subraya que las actividades para la promoción de la salud, la prevención de las enfermedades a lo largo de toda la vida, y el acceso equitativo de las personas mayores a la atención de salud, son piedras angulares de un envejecimiento en buena salud. Se recomienda adoptar medidas para promover el acceso universal e igualitario a la atención primaria de salud y establecer programas de salud comunitaria para las personas mayores. (Hoskins, I; Kalache, A. y Mende, S., 2005, p. 445)

En este marco internacional la República Argentina acordó en 2003 junto a otros países de América Latina, en Santiago de Chile, la Estrategia Regional para la implementación del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento en América Latina y el Caribe. (Argentina, Ministerio de Salud de la Nación, 2007)

En este sentido, Laforest (1991) recomienda que el abordaje de la salud en general debe ser interdisciplinario y fluidamente relacionado con la familia, la sociedad y las instancias de decisión política. Se indica especialmente el enfoque de la promoción de la salud en la tercera edad, y la atención en sus tres niveles, adaptada a las necesidades de los adultos mayores. (Argentina, Ministerio de Salud de la Nación, 2007)

En nuestro país, el Ministerio de Salud aprueba por resolución  753/2007,   el Programa Nacional de Envejecimiento Activo y Salud para los Adultos Mayores, argumentando que hasta ese momento no se habían desarrollado programaciones integrales que contemplaran la promoción de la salud, el envejecimiento activo y saludable, la atención primaria de la salud adaptada al adulto mayor, los servicios de cuidados domiciliarios de baja y alta complejidad y de soporte para las personas mayores en situación de dependencia. (Argentina, Ministerio de Salud de la Nación, 2007)

El Programa Nacional de Envejecimiento Activo y Salud (ProNEAS) para los Adultos Mayores, fue creado en el marco de la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles.

A través del ProNEAS se pretendía promover, mantener y/o mejorar la autonomía, la funcionalidad y la independencia de los adultos mayores. Como objetivo general del programa, se planteó fortalecer la accesibilidad al sistema de salud y mejorar la calidad de vida de los adultos mayores con el enfoque de Envejecimiento Activo (Argentina, Ministerio de Salud de la Nación, 2007). La política en ese momento fue comenzar a fomentar la atención primaria de la salud para todas las edades, se incorporó así en el Plan Federal de Salud la atención de los mayores desde un enfoque transversal.

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