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Decodificación y lectura. (Parte IV)

Toda lectura es interpretación y lo que el lector es capaz de comprender y de aprender a través de la lectura depende fuertemente de lo que el lector conoce y cree antes de la lectura.
Lectura y escritura como procesos dinámicos y constructivos.

Kenneth Goodman ha enfatizado, al igual que otros especialistas, que sin significado no hay lectura. Pero, por otra parte, consideramos que no se puede desconocer que los lectores no pueden lograr significado sin utilizar el proceso decodificador. Goodman precisa, con gran perspicacia, que el sentido que va a dar el lector al texto leído va a depender de factores tales como el propósito del lector, de su cultura social, de sus conocimientos previos, de su control lingüístico, de sus actitudes y esquemas conceptuales. Nos recuerda, asimismo, que tanto la escritura como la lectura son procesos dinámicos y constructivos. Que la enseñanza de la lectoescritura debe estar en concordancia con lo que él denomina "lenguaje integral" (erróneamente interpretado en algunos programas escolares donde aparece un área o asignatura de "comunicación integral") para el cual siempre se tiene que tener en cuenta lo que el niño aporta, que no es tan solo un aporte individual sino fundamentalmente social.

Goodman, en su excelente artículo "El lenguaje integral un camino fácil para el desarrollo del lenguaje", que publicara Lectura y Vida en junio de 1990 y disponible actualmente en Internet, nos dice, con expresivas y bellas palabras, que los niños no pueden ser considerados "como botellas vacías a las que hay que llenar, como barro para moldear o, peor aún, como unos traviesos malvados que luchan eternamente contra los maestros". Los verdaderos maestros del "lenguaje integral", prosigue Goodman,

creen que las escuelas existen para los niños y no los niños para las escuelas: no piensan que éstos tengan que ser moldeados ni atiborrados de conocimientos ni que se les deba modificar la conducta según la última moda en programas de disciplina, para convertirlos en muñecos que actúen, hablen y se "conduzcan todos de la misma manera.

Sintetizando su pensamiento acerca de interpretación y lectura, Goodman escribe:

Toda lectura es interpretación y lo que el lector es capaz de comprender y de aprender a través de la lectura depende fuertemente de lo que el lector conoce y cree antes de la lectura. Diferentes personas leyendo el mismo texto variarán en lo que comprendan de él, según sean sus contribuciones personales al significado. Pueden interpretar solamente sobre la base de lo que conocen.

Es muy importante tener presente, como bien nos los recuerdan los autores del importantísimo informe titulado "La enseñanza inicial de la lectura y la escritura en la Unión Europea", que de acuerdo con el modelo de aprendizaje de la lectoescritura como un procesamiento descendente, el ser humano posee capacidades tanto para el lenguaje oral como para el escrito y dichas capacidades se desarrollan a partir de estructuras que el sujeto construye en interacción con el medio social alfabetizado y por ello antes de conocer y dominar el proceso decodificador puede ya otorgarle un determinado sentido a lo escrito. Ello debido a que nos encontramos totalmente inmersos en una cultura escrita. La escritura y la lectura se van develando mucho antes que el niño entre en contacto con una institución educativa. Como dice Ana L. Chaves S., profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica: "El niño y la niña no esperan pasivamente que se les enseñe el lenguaje sino que tratan de comprenderlo, formulan hipótesis y crean su propia gramática con base en la información que le provee el contexto sociocultural en que se desenvuelven". Hoy está perfectamente establecido que no es cierto que se aprenda única y exclusivamente en la escuela. La denominada educación sistemática es importantísima pero ella no tiene la exclusividad de la enseñanza. Algo más, ella tiene que actuar teniendo en cuenta que los estudiantes, independientemente de sus edades, llevan un cúmulo no sólo de conocimientos previos, sino de actitudes, aptitudes, aspiraciones, problemas, etc.

Decodificación y comprensión no son dos etapas en el aprendizaje de la lectura y escritura. Esto es fundamental comprender y asumir. No es que primero se tenga que enseñar a decodificar y después a comprender, o al revés. No podemos repetir el error que no hace muchos años atrás se cometió acerca de aprender para leer y leer para aprender que hacía que la enseñanza del proceso decodificador se centrara en el primer año de primaria, para continuar en los siguientes grados con el leer para aprender, es decir la lectura al servicio del aprendizaje. (Se puede leer el importante trabajo de Laura Robb "The Myth of learn to read/read to learn"). Al respecto K. Goodman, en el artículo al que hemos hecho referencia, escribe: "… la noción acerca de que «primero se aprende a leer y después se lee para aprender» es incorrecta: ambas cosas suceden al mismo tiempo y se apoyan mutuamente". Actualmente sabemos que ambos procesos son simultáneos y, sobre todo, permanentes. Sabemos que el aprender a leer nunca termina.
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