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¿Cura la Música? (Parte II)

A la acción terapéutica le acompaña la «intención terapéutica», que quiere decir que en un proceso ponemos especial énfasis en un aspecto, sin abandonar la globalidad del proceso de la persona.

Esta es la gran diferencia entre un intermediario -medicamento bioquímico- que realiza una fisiología somática y en determinados casos somato-psíquica, que a lo largo de la historia ha demostrado su aplicación en el campo de la medicina y psiquiatría, y otro intermediario, músicaenergía sonora, que realiza una fisiología psíquica y también psico-somática, que todavía «debe demostrar su aplicación» en el campo de la medicina, psiquiatría o psicoterapia. No quiero negar que la música altere los estados psíquicos o somáticos de las personas, sino que quiero señalar que la música corresponde o se acerca más al aspecto cultural de la persona, y que su aspecto médico no se ha desarrollado todavía como para poder afirmar que la música en sí tiene propiedades curativas.
 
Estas propiedades son las que le atribuye la persona, y es por ello que encontramos escritos de todas las tradiciones, culturas, religiones, etc... sobre este aspecto, pues son aspectos culturales y no científicos los que atribuyen a la música su propiedad en si.
 
LA ACCION TERAPEUTICA
 
En el campo de la terapia, ante el hecho o actuación terapéutica no existe el término neutro.
 
Me explico, solo podemos realizar una acción terapéutica positiva o negativa. Es decir debemos saber que nuestra acción va a mejorar o empeorar el cuadro del paciente, pero en ningún caso podemos afirmar que la aplicación de una disciplina o terapia es inocua.
 
Este concepto de medicina suave, natural y algunos conceptos de prevención, basan su diferencia en esta facultad de inocuidad. Esto nos lleva a un error de principio, pues cuando realizamos un proceso terapéutico, realizamos una transferencia, así como producimos o alteramos unos estados, tanto física como psíquicamente. La acción terapéutica se evalúa positivamente cuando el resultado es satisfactorio, y negativamente cuando se produce un resultado no deseado.
 
El término neutro o innocuo, se debe valorar como un desconocimiento del resultado, es decir, que no sabemos lo que se ha producido, lo cual en término terapéutico, es negativo.
 
A la acción terapéutica le acompaña la «intención terapéutica», que quiere decir que en un proceso ponemos especial énfasis en un aspecto, sin abandonar la globalidad del proceso de la persona. Pongamos un ejemplo, en un caso queremos desarrollar más la comunicación vocal, los sonidos de la voz, gestos vocales, en otro caso queremos profundizar el movimiento corporal, los ritmos, etc...

 

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