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Los hábitos suctorios lesivos: cuándo abordar un tratamiento logopédico y psicológico integrado. (Parte IV)

No todos los pequeños desarrollan problemas dentales, depende, como ya sabemos, de la intensidad del hábito. Si el niño introduce el dedo en la boca y lo deja reposar allí, no producirá la misma secuela negativa que si lo chupa durante largos períodos

Según el Dr. Terry Brazelton:
-          sólo el 6% de bebés que chupan dedo continúan con su hábito después del año de edad
-          el 3% continúa después de los dos años de edad
-          más de la mitad de los niños que se chupan el pulgar dejan de hacerlo alrededor de los6-7 meses de edad
 
 
En estudios más recientes se descubrió que:
-          se estima que una cuarta parte de los niños se chupa el dedo o reclama el chupete hasta el comienzo de la enseñanza inicial (5 años)
-          muchos de los niños que se chupan el dedo durante largo tiempo comienzan antes de los 9 meses
-          predomina, dicho hábito, ligeramente en las niñas
 
 
 
¿Cuáles son las secuelas negativas de la persistencia de los hábitos suctorios?
 
·         Dentales: Sobretodo si persiste después de los 5años. Puede producir maloclusión de la dentición, anomalías temporomandibulares y estrechamiento de la arcada mandibular debido a la contracción de la pared bucal, entre otras
·         Dedos anormales: Al chuparse los dedos durante mucho tiempo se pueden producir deformaciones, hiperextensión, callos y eccemas irritativos entre otros
·         Efectos psicológicos: Dado que chuparse el dedo se considera un hábito socialmente indeseable, con connotaciones inmaduras, puede contribuir a trastornar las relaciones con los padres y compañeros
 
 
 
 
¿Cuándo abordar el tratamiento logopédico y psicológico de manera integrada? ¿Qué debemos tener en cuenta antes de derivar a un especialista?
 
·         Chupar es una fuente de placer hasta los 3 años de edad
·         Algunos niños entre los 4 y 5 años continúan con este hábito por varias razones: para relajarse, para combatir el aburrimiento, para compensar un momento de enojo o para conciliar el sueño
·         No puede afirmarse siempre, que un hábito suctorio sea síntoma de problemas psicológicos
·         No todos los pequeños desarrollan problemas dentales, depende, como ya sabemos, de la intensidad del hábito. Si el niño introduce el dedo en la boca y lo deja reposar allí, no producirá la misma secuela negativa que si lo chupa durante largos períodos
·         La edad de 5 años, según un gran número de expertos, es el momento ideal para acabar con dichos hábitos, ya que la mayoría de los niños logran comprender los conceptos básicos para abandonar dicha costumbre
·         A partir de esta edad se producen cambios dentales, y las nuevas piezas son susceptibles de cambiar de posición por causa de la acción de chupar
·         No lo debemos hacer en momentos de estrés del niño (entrada al colegio, nuevo hermano, o fuertes cambios...)
·         Chuparse el dedo o un chupete se convierte en un problema a cualquier edad cuando interfiere en los logros normales del desarrollo, las interacciones sociales o la exploración del entorno
·         Detectar en la anamnesis evolutiva inicial si el hábito está sujeto sólo a placer o costumbre continuada desde pequeño o por el contrario se debe a problemas graves de carácter emocional o relacionados con el estrés

  

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