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Dislexia y educación especial

Las dificultades en lecto-escritura alcanzan a ricos y pobres, blancos y negros, europeos y latinos, que están en las sillas de las escuelas del mundo.
La dislexia ocurre cuando un niño no lee bien o no encuentra sentido adelante del texto escrito. A disgrafía y la ortografía se manifiestan cuando existe la dificultad en el plano de la escrita o del acto de escribir o del acto de escribir.
Vicente Martins | 1/10/2003
1. Introducción

Una de las reclamaciones más frecuentes de los padres con hijos en la edad de escuela, es la que las instituciones de enseñanza públicos o privados, populares o burguesas no tienen demostrado una respuesta correcta y en tiempo hábil a los niños que sufren con las dificultades de la lectura y escrita de la enseñanza fundamental.

Las dificultades en lecto-escritura alcanzan a ricos y pobres, blancos y negros, europeos y latinos, que están en las sillas de las escuelas del mundo.

Para que se tenga una idea de las dificultades de las escuelas, en las instituciones, decimos que entre 10 y 15 por ciento de la población en edad de la escuela va presentar, en clase, algún tipo de dificultad del aprendizaje.

La escuela todavía no responde, eficazmente, a lo desafío de trabajar con las necesidades educacionales de los niños especiales, especialmente las que son relacionadas con las dificultades del lenguaje como” dislexia, disgrafía y disortografia.

La dislexia ocurre cuando un niño no lee bien o no encuentra sentido adelante del texto escrito. A disgrafía y la ortografía se manifiestan cuando existe la dificultad en el plano de la escrita o del acto de escribir o del acto de escribir.

Son disturbios de letras difíciles que preocupan el padre porque saben que el suceso de la escuela de sus hijos depende, y mucho, del aprendizaje eficiente de la lectura, escrita y ortografía.


2. Desarrollo de la eficiencia Lectoescritora

No son pocos los relatos de la ansiedad de los padres al se confrontaren con las dificultades de adquirir el bueno desenvolvimiento del lenguaje verbal, oral y escrita de sus hijos.

La lectura y la escrita son dos habilidades complejas y imprescindibles para la adquisición de las demás habilidades en la escuela como la de calcular y contemplar los conocimientos históricos acumulados de las civilizaciones.

Los padres en sus relatos demuestran que niños en fase educacional a los 8 o 9 años de edad presentan lectura y escrita defectuosas. El cambio de letras en la escrita o cambio de fonemas cuando se habla o se lee es los principales índices de las dificultades lectoescritoras.

La falta de planeamiento en al acto de escribir o falta de comprensión lectora, después de la lectura del texto son indicadores del Grau de complejidad de la lectoescritora en el ambiente educacional.

En esa edad, particularmente en el primero ciclo de la educación formal y sistemática, en el encino fundamental, la preocupación de los padres se vuelve para los primero índices de los defectos lingüísticos.

La tesis de que la escuela es una fabrica de lectores malos no debe ser descartada en ese momento. No se trata de encontrar culpados, y si buscar las raíces del fracaso de las escuelas.

La escuela, aún que sea una institución antigua, todavía esta gateando en el encino científico de las lenguas madres y extranjeras.

La ausencia del método eficaz en el encino de las escuelas, por falta de soluciones del sistema político o falta de aptitud de la gestión pedagógica, es tenido como la causa más importante del fracaso del encino de la lectoescrita y, la insistencia en equivocaciones, acaba por generar, a lo largo de una década de formación fundamental, un aprendizaje deficiente, patológico, causando una serie de disturbios de letras.

La escuela no se ha dado cuenta que enseñar bien es favorecer la memoria de largo plazo de los niños, para que almacenen informaciones y conocimientos por un largo periodo de vida.

Asimilar bien el contenido de la escuela debe ser verdaderamente la ultima finalidad de las escuelas. En un lenguaje común, enseñar para la vida es enseñar a pescar y no si limitar a reglar el pescado: es enseñar a aprender a aprender.

El significado de aprender debe por lo tanto de una asimilación activa. Aprender de tal modo que, en la ultima etapa de educación básica, en el encino medio, los jóvenes tengan desempeño eficiente o satisfactorio en la hora de leer un libro o de escribir un texto para concursos o pruebas de Universidad. Sin una memoria de largo plazo es difícil el acceso al léxico en la hora de escribir un texto o hacer lecturas. Leer para aprender empieza con una por una lectura comprensiva de una obra literaria, como los clásicos de la literatura Brasileña ( Machado de Assis, Aluisio Azevedo, Ráchale de Queiroz y otros) y no son limitar a responder solo los formularios de lecturas, anexas en el libro.

Leer, pues, es concluir ideas y construir, atribuir sentidos, significados plurales, al lo que has leído, de modo que aplicase informaciones y reconocimientos adquiridos en la vida universitaria y personal.

Una obra, como O Cortiço, de Aluisiso Azevedo, no podrá ser traducida solo como descripción del cuadro social del Rio de Janeiro en finales del siglo XIX, pero como una critica del autor, naturalista, á forma predatoria con la cual Portugal dominó el país en el periodo colonial.

La escuela insiste en cuestiones generales como “ que modalidad tiene esta obra “, a que escuela pertenece el actor X o Y, “quien es el personaje “... . De esa manera la escuela funciona como un cementerio oficial de lectores habiles. Algunos profesores, en esos cementerios lectores, no funcionan como facilitadores y estimuladores del aprendizaje eficaz, pero verdaderos couveiros de cerebros de la lectura.

Muchas veces las preocupaciones de los padres con la función de lector de los hijos son aparentemente pequeñas. Algunos padres por cierto, exageran en las expectativas de sus hijos en lo que si refiere a escrita o a lectura, pero la falta de confianza para el padre es un bueno indicio do que realmente puede estar ocurriendo en la formación lectoescritora de su hijo. La sociedad escogió, entre las instituciones sociales, la escuela para trabajar con los cerebros de la lectura y de la escrita de nuestros hijos. Ocurre que muchos niños, con dificultades lectoescritoras, especialmente la falta de habilidad lectora, no llegan a comprensión significativa del asunto de la obra. Los padres y profesores, les gustarían que ellos, sus hijos lectores, llegasen después de una lectura de una obra à la comprensión de las palabras y de su mecanismo de funcionamiento.

Uno mal lector, en encino medio, puede ser generado en el periodo del encino fundamental. Por ejemplo, algunos alumnos con dificultades especificas de lectoescrita en el final del primero ciclo de encino fundamental hacen cambio de fonemas y grafemas como t/d, f/v, b/p, principalmente.

¿Qué hacer si la dificultad de los educantes esta en la palabra, en el encino grafico y no en el texto como un todo?¿ Alguien que tenga dificultad en compreende4r una palabra tendrá algún chance concreta de comprender bien una frase? ¿Habrá sido eficiente la educación infantil o la clase de alfabetización, cuanto al desenvolvimiento cognitivo y lector de los niños, en la preparación para lectura inicial o intermediaria?

Muchos padres, sin una respuesta eficaz de la escuela, buscan, fuera del ambiente de la escuela, profesionales como fonoaudiologos, pediatras, neurologiítas y psicopedagogos en busca de la superación del problema. Muchos profesionales, por su turno, actúan, prontamente, en la preeducación del lenguaje verbal, sugerían caminos, pero las dificultades de lectoescritora son especificas de la lectura y de la escrita.

Los que si aventuran a comprender y a intervenir, profesionalmente, en la terapia de las habilidades lingüísticas, deben conocer la teoría, el proceso y desenvolvimiento del lenguaje. No es casualidad que, hoy, profesionales de salud( mas que los profesionales) son grandes lectores y actores de obras relacionadas con las patologías del lenguaje.

Existe una medicina pedagógica que ya ocupa el espacio dejado por los pedagogos tradicionales cuando están delante de situaciones en que los niños no aprenden a escribir y a leer bien a pesar de tener las condiciones objetivas ofrecidas para una formación eficaz.

Con la ayuda de esos profesionales de la educación y preeducación lingüística, que se dedican à terapia del lenguaje, así como el diagnostico y intervención psicopedagógica, el problema da dislexia, disgrafía es soportado, compensado pero no significa la superación definitiva de los disturbios.
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