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Hablemos sobre la metacognición...(Parte I)

Por supuesto que deberé indagar aún más sobre aspectos que devienen de entender al sujeto como portador y constructor de múltiples inteligencias, y comprender las diferencias en los estilos de percibir, recordar, pensar y juzgar de cada uno y que estas diferentes formas de percibir tienen que ver con su estilo personal y único de entender la realidad, a partir de diversas formas de resolver situaciones, múltiples estrategias inteligentes para apropiarse de la realidad y transformarla.(Gardner).
Hablemos sobre la metacognición...

La enseñanza como intervención mediadora estratégica para favorecer los aprendizajes escolares propiciando en el aula la metacognición.

Prólogo:

He tenido oportunidad de transitar treinta y dos largos ¿o cortos ? años en las aulas desde el lugar del enseñante...

Y he “caminado” aulas en distintos momentos históricos y políticos, y en distintas situaciones institucionales , así como en distintos roles y funciones.

Diferentes también han sido los niveles en los cuales me he desempeñado: alumnos de primaria en los diversos ciclos, alumnos de media, alumnos del bachillerato de adultos, docentes en su rol de capacitandos, estudiantes universitarios...

Y diferentes contextos culturales: alumnos docentes de Cuba; de Chile; del sur de Brasil, del interior de nuestro país, del conurbano bonaerense.

Diferentes también los roles asumidos, (maestro de grado, profesor de media, secretario, vicedirector, director, supervisor, profesor universitario, psicopedagogo, capacitador), y por supuesto, diferente mi edad ,(porque los años también van marcando diversas y diferentes huellas en el quehacer educativo y personal en este transitar docente), y sin embargo la constante que atravesó siempre mi tarea docente fue observar las marcadas dificultades , (que aún hoy encuentro), para propiciar el desarrollo de estrategias mediadoras que desde la intencionalidad docente y sistemáticamente facilitaran en los alumnos la reflexión sobre sus propias operaciones de pensamiento.

Y fue justamente en el espacio de reflexión y apropiación de saberes de los seminarios dictados, donde encontré el punto de convergencia y la posible hoja de ruta para adentrarme en la indagación bibliográfica y en el camino de la investigación sobre las formas de trabajo enseñante que acrecienten los logros que la escuela brinda a sus alumnos, de forma tal de poner el esfuerzo y la atención más sistemáticamente en el desarrollo de un pensamiento complejo y flexible.

Además desde los aspectos actitudinales, estos seminarios me han permitido dejar aparecer un pensamiento más abierto a la alternativa, menos dogmático, más ecléctico en el aspecto que yo considero más positivo de este término: porque un docente que no se dé permiso para “pensar” sobre su propio posicionamiento , que no pueda variar el foco de la mirada desde teorías diferentes a la suya, quizá sea el mayor obstaculizador para propiciar en sus alumnos lo que él aún no se permite, seguir pensando la realidad con un estilo investigador y flexible, crítico y cuestionador, sobre todo de sus propios dogmatismos.

El punto de partida de mi indagación:

De hecho en mi vasta tarea docente todos los intentos realizados por socializar las experiencias que he podido concretar en las aulas, se han relacionado con una propuesta instruccional que intentaba el favorecer en los alumnos acciones metacognitivas como una estrategia para mejorar la calidad de los aprendizajes, en los diferentes dominios del conocimiento. Sin embargo esta práctica que pareciera exitosa en el resultado inmediato, no había tenido un verdadero retorno indagador sobre mí misma con una mirada capaz de enlazar la profundización teórica con los aspectos de la práctica educativa cotidiana, de forma tal de verificar con cierto rigor científico los resultados obtenidos.

Y tratar de dar ¿o darme? Algunas respuestas.

Simplemente éste será el intento de este trabajo: dar cuenta de los aspectos sobre los cuales me he sentido fuertemente motivada a indagar bibliográficamente con la brevedad que la entrega del mismo implica, a partir de los encuentros altamente “problematizadores” y por ello altamente vivenciales coordinados por el Dr. Carretero.

De hecho resulta importante conocer y explicar de qué manera un determinado programa instruccional puede generar el aprendizaje de procedimientos para trabajar aspectos cognitivos que hacen a la percepción, la atención y la comprensión, respecto de determinados dominios del conocimiento referidos a los contenidos conceptuales de materias que requieren la apropiación efectiva y la posibilidad de recordar y explicar los temas desarrollados por los profesores, así como de poder actuar con ellos en la resolución de problemas de la vida cotidiana, lo que implicaría poseer no solamente un conocimiento de tipo declarativo sino también procedimental. Saber, tal como plantea Aparicio (1995), citado por Carretero:[1]Saber no sólo significa tener conocimiento declarativo. saber significa, además, ser capaz de aplicar dicho conocimiento declarativo.

Es tan común escuchar al profesor expresar que el alumno sabe pero no lo sabe aplicar: ¿ lo sabe? ¿En qué momento estos conceptos que explica al profesor (conocimiento declarativo) se pusieron al servicio del conocimiento procedimental?

¿Cuántas veces el discurso instruccional del propio enseñante es solamente declarativo y no posee componentes procedurales?

¿Cuántas veces es posible detenerse a pensar sobre qué se aprendió y para qué? La gran sorpresa resulta cuando al fin de la clase, en el intento de reflexionar sobre lo acontecido, el alumno (universitario por ejemplo), no sabe bien de qué se trató el contenido ni para qué... y no reflexiona sobre ello...no piensa sobre lo que pensó...no reconstruye su accionar cognitivo ni lo pone al servicio del dominio específico de qué se trate. Pero: ¿acaso se le enseñó ello?

Sería posible pensar el quehacer docente desde un posicionamiento cognitivista, tal como lo plantean muchos programas que pretenden potenciar la inteligencia , considerando que ésta puede modificarse.

Ello implica también comprender los procesos de apropiación de conocimientos desde miradas diversas.

Por tanto si fuese entonces posible, tal como se plantea en la actualidad, modificar los aspectos cognitivos, se puede pensar en intervenciones que desde el sujeto mismo le permitan obrar sobre los propios procesos cognitivos, corregir las funciones deficitarias y así facilitar un cambio en la estructura cognitiva.

La lectura respecto de diversos programas como los del proyecto de inteligencia Harvard (P.I.H.), y en nuestro país el de aptitudes cognitivas entrenables -P.A.C-E.-(Universidad de Mar del Plata), y desde mi propia experiencia personal así como la extensa lectura y la propia práctica en el entrenamiento de habilidades metacognitivas trabajadas en diferentes instituciones (Facultad de Derecho, curso de ingresantes mayores de 25 años de la Universidad de Lomas de Zamora); docentes en los cursos de capacitación de la Red Federal de Educación y de los programas de reconversión, alumnos y profesores de escuelas medias, profesores universitarios de Porto Alegre (Brasil); Matanzas y Pinar del Río (Cuba) y en varias ciudades del interior de nuestro país, me ha permitido profundizar desde un encuadre teórico acompañado por la comprobación en la práctica, la importancia de incluir este programa , y son motivo de análisis detenido en este momento de la indagación.

Estos programas proponen que, con procedimientos adecuados, se pueden impulsar y acelerar los cambios cognitivos que se producen en el individuo, debido a su desarrollo o a los estímulos ambientales.

Basándonos en la propuesta de la psicología cognitiva, que es en la que se sustentan los programas de desarrollo intelectual, me preocupa profundizar respecto de la estructura formal del pensamiento, los procesos cognitivos: la percepción, la atención, la memoria, la comprensión, la producción del lenguaje, el pensamiento y la resolución de problemas, con la idea de que es posible acentuar desde el trabajo instruccional el desarrollo de un pensamiento divergente.

Por supuesto que deberé indagar aún más sobre aspectos que devienen de entender al sujeto como portador y constructor de múltiples inteligencias, y comprender las diferencias en los estilos de percibir, recordar, pensar y juzgar de cada uno y que estas diferentes formas de percibir tienen que ver con su estilo personal y único de entender la realidad, a partir de diversas formas de resolver situaciones, múltiples estrategias inteligentes para apropiarse de la realidad y transformarla.(Gardner).

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