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La comunicación de la persona con discapacidad intelectual en la Escuela. (Parte I)

Comunicarse no es sólo emitir, sino que exige también recibir, y por lo tanto escuchar, aceptar y reflexionar sobre lo recibido.
La comunicación de la persona con discapacidad intelectual en la Escuela.

Comunicarse no es sólo emitir, sino que exige también recibir, y por lo tanto escuchar, aceptar y reflexionar sobre lo recibido.
La intervención educativa tendrá que estar orientada desde temprana edad a la promoción, el desarrollo y el mantenimiento de las habilidades comunicacionales del niño.
Además del problema concreto de la discapacidad y de su gravedad hay que tener en cuenta las características personales, las dificultades intrínsecas en la elaboración del pensamiento, más los problemas de temperamento y personalidad, la timidez, la baja estima, los problemas de inintegibilidad, la comprensión y la expresión, la elaboración de frases, la selección de palabras, fluidez, etc. por ello es importante intervenir desde temprana edad; muchos de los problemas de conducta que poseen los niños y que contribuyen al rechazo por parte de la comunidad, llámese escuela en este caso, son reacciones secundarias generadas por su dificultad para comunicarse

La comunicación exige lenguaje. Éste puede ser verbal, constituyéndose en la forma más rápida, expresiva y cómoda para comunicarse. Sabemos que en el aprendizaje escolar el lenguaje adquiere una importancia clave y que las dificultades en la adquisición de vocabulario básico y en la comunicación oral aumentan las dificultades en todas las áreas curriculares. La comunicación oral exige pues, un conocimiento verbal como actividad cognitiva, consiste el la organización lógica del conocimiento general y específico y se denomina conocimiento declarativo. En su forma simple implica la denominación de objetos o eventos, en su forma compleja implica la organización de amplios cuerpos de información. A medida que nuestra base de conocimiento se expande y adquirimos competencia para hablar de lo que conocemos, mayor es nuestra confianza en una eficaz solución de los problemas.
El lenguaje como parte del proceso comunicacional y su estatuto cognitivo es un mecanismo general de adquisición y recuperación de información que además y por ello propicia su utilización como un procedimiento objetivamente útil, para restituirle al niño aquellas habilidades que carece y que el lenguaje como habla interna puede reproducir. (Vigotsky – 1964-; Luria –1969; 1961; 1982) en consecuencia a nivel curricular debemos utilizar, planificadamente, el lenguaje interno del niño como herramienta para controlar los procesos que afectan su ejecución. Como en otros casos aquí debemos instruir al niño acerca de sus distintos componentes, de su secuencia y coordinación requiriendo explicaciones detalladas que se adaptarán desde el punto de vista curricular a la Necesidades Educativas de cada niño o niña en particular, sabiendo que existen diferencias comunicativas en lo que se refiere a la competencia comunicativa en el manejo de los actos del habla.
Otra forma de comunicación es con todo el cuerpo, como forma alternativa y aumentativa del lenguaje.
Como maestros debemos tener en claro que aquí lo importante es querer y saber transmitir la información por el medio que sea: saber expresar pensamientos y deseos; querer contar lo que le sucede; querer relacionarse; desear comunicarse...
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