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Diagnóstico: el montante de la angustia (Parte II)

El valor del diagnóstico precoz es actualmente un axioma reconocido por toda la comunidad científica, no solo para la sordera sino para cualquier otra patología.- Sin embargo, en los casos de detección temprana lo que parece no ser visto ni escuchado es el montante de angustia que circula en la familia, a la que sin darle la oportunidad de contar con el tiempo y el espacio que le permita simbolizar todo lo que sienten sus miembros a partir del diagnóstico, se los enfrenta a la exigencia de un tratamiento.
Es evidente que la palabra SORDO ha producido una alteración en la identidad, tanto del niño como de sus padres. Ellos experimentan una sensación extraña ante alguien que antes del diagnóstico era “Juan”, y que a partir de entonces queda representado, coagulado, en el representante “sordo”.- Al mismo tiempo ellos han pasado de ser los padres de “Juan” a ser los padres de “un nene sordo”.- Lo alarmante de esta situación es que a estos padres, que se hallan en este estado de afectación psíquica, se los comienza a enfrentar al esfuerzo de cumplir con las indicaciones del equipo de trabajo: comenzar urgente con el aprendizaje de la lengua oral, realizar la selección de audífonos, equipar al niño lo más pronto posible....Puedo además observar que son las mamás quienes se responsabilizan por lo ocurrido, y experimentan como un mandato imperativo: deben ser ellas las que realicen todo el esfuerzo para la “rehabilitación de su hijo”, una suerte de destino sacrificial.-Lo que se observa es producto de las complejas relaciones que se establecen entre el diagnóstico (fuerza traumática) y lo que internamente se dispara en los padres y que afecta la puesta en juego de las funciones parentales.- Se producen dificultades vinculares no solo con el niño sino también entre los miembros de la pareja y con los otros hijos, los cuales a veces comienzan a tener manifestaciones de diverso tipo.-

Lo que le ocurre a estos padres es similar a lo que le acontece a los padres de niños con Síndrome de Down, Parálisis Cerebral, Ceguera, etc.- Sin embargo aparece un elemento diferencial: la detección TARDÍA, en el sentido de que la alteración “exitía” mucho antes de ser diagnosticada.- Podemos decir que estamos frente a una discapacidad “menos visible”, que puede pasar desapercibida.-

La mayoría de los padres, a lo largo de las entrevistas, llegan a decir que su fantasía había sido que, con el uso de los audífonos y el tratamiento fonoaudiológico, su hijo iba a superar el problema y volvería a ser “normal”.- Logran entender que lo que les molesta es todo aquello que pone en evidencia que su hijo sigue siendo sordo, a pesar de que usa audífonos y ha aprendido a hablar.-

El valor del diagnóstico precoz es actualmente un axioma reconocido por toda la comunidad científica, no solo para la sordera sino para cualquier otra patología.- Sin embargo, en los casos de detección temprana lo que parece no ser visto ni escuchado es el montante de angustia que circula en la familia, a la que sin darle la oportunidad de contar con el tiempo y el espacio que le permita simbolizar todo lo que sienten sus miembros a partir del diagnóstico, se los enfrenta a la exigencia de un tratamiento.- La idea es que los padres consulten y realicen terapia psicológica.- No se trata de establecer un psicologismo simplista: enviar a todos los padres a psicoterapia; se trata más bien de que todos los profesionales intervinientes tengamos clara conciencia de que estos efectos post-diagnóstico existen y que nos pongamos a pensar juntos cómo podemos colaborar en su resolución desde nuestra propia especificidad disciplinaria.-

Generalmente somos varios los profesionales que estamos en contacto directo con cada caso, y ante este hecho surgen preguntas inevitables, ¿Funcionamos interdisciplinariamente o solo se trata de un enfoque multidisciplinario?, ¿Podemos contribuir a que el niño sordo logre una óptima integración a su familia si nosotros no estamos integrados en una tarea de equipo?, ¿Puede lograrse la integración social del sordo si no se logró la integración familiar?, ¿De qué modo la integración social y familiar influyen en la integración escolar? .-Muchos son los interrogantes que nos interpelan en relación a la sordera y que nos invitan a reflexionar e investigar acerca del lenguaje.-
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