La nueva definición de la dislexia no habla solo del procesamiento fonológico, también del morfológico; menciona la relación con el lenguaje oral; propone una causalidad multifactorial, resultado de la interacción entre influencias biológicas, genéticas y ambientales e introduce que las debilidades tempranas del lenguaje oral pueden anticipar dificultades lectoras.
A medida que envejecen, muchas personas pueden notar que les cuesta más trabajo recordar el nombre de alguna persona, o alguna palabra. Si los problemas en la función mental son más graves de lo esperado puede tratarse de un deterioro cognitivo leve.
La disfagia o dificultad en la deglución es la sensación de que el alimento sólido o líquido se atora en la garganta o en cualquier punto antes de llegar al estómago. El tratamiento dependerá de la causa, pero el logopeda participa en todos los niveles de prevención de la disfagia.
El conocimiento genético en el ELA ha crecido exponencialmente en los últimos años y está en constante evolución. La exacta relación entre genes y hallazgos patológicos todavía no está clara. Una larga historia familiar de esta enfermedad se observa en alrededor de 5-10% de los pacientes en ELA. La presentación de un defecto genético en miembros de una misma familia con ELA y demencia fronto-temporal (DFT) apoya la idea de un continuo entre ambas enfermedades (Lillo et al., 2014).
Recibir el mensaje de que nuestro hijo tiene un “retraso del desarrollo madurativo” puede generar incertidumbre, pero también es una invitación a mirar la infancia desde la comprensión y el respeto. Es la oportunidad de acompañar a cada niño según sus necesidades, celebrando sus avances y confiando en su capacidad de crecer y sorprendernos.
Tras algunos estudios realizados a finales del S.XX, demuestran que cuando el tratamiento se centra en estimular las funciones fonorrespiratorias, se consiguen efectos que se generalizan al sistema fonoarticulatorio y a otras funciones motoras que dependen de estos grupos musculares.
El retraso en el diagnóstico conlleva una tardanza en el establecimiento de pautas o tratamientos no farmacológicos y farmacológicos que pudieran aumentar la supervivencia y mejoría en la calidad de vida del paciente, así como la posibilidad de participar en otro tipo de estrategias como ensayos clínicos. Por tanto, una mayor difusión de los síntomas y signos de la ELA podrían contribuir a un diagnóstico más precoz y con mayor grado de certeza.
El síndrome de Treacher Collins afecta principalmente el desarrollo de los huesos y tejidos de la cara. La audición suele verse afectada por alteraciones en el desarrollo de los huesos y tejidos del oído; existen malformaciones en el oído externo y medio, pero el oído interno generalmente está preservado.
La ELA es una enfermedad degenerativa de la neurona motora que afecta tanto a la motoneurona superior como a la inferior. En su fase inicial, se manifiesta en forma de pérdida de fuerza en las extremidades distales, aunque la aparición de disfagia o disartria pueden ser los primeros síntomas en caso de afección bulbar primaria.
La comprensión es un predictor consistente del desarrollo posterior de lenguaje, este hecho merece especial atención en la evaluación de los niños en el periodo de la emergencia del lenguaje (18-24 meses de edad).