La afasia es una alteración del lenguaje que ocurre después de una lesión cerebral. Los pacientes mantienen su inteligencia, sus recuerdos y personalidad, pero pierden la capacidad de comunicarse. La mayor parte de los casos de afasia son resultado de alteraciones en la circulación sanguínea del cerebro (principalmente infartos cerebrales que interrumpen la llegada de oxígeno y nutrientes a las áreas encargadas de procesar el lenguaje).
Reconocer que las personas neurodivergentes tienen diferencias y no déficits, es útil para ayudar a las personas a desarrollar su potencial y salir adelante. Pensar en términos de neurodiversidad es más incluyente y menos estigmatizante.
Frecuentemente se confunde la parálisis supranuclear progresiva con la enfermedad de Parkinson pues ambas causan rigidez, dificultad de movimiento y torpeza; sin embargo, la parálisis supranuclear progresiva avanza más rápido.
La muerte temprana de las neuronas se produce de manera controlada a través de un proceso llamado apoptosis; es un tipo de muerte autoinducida y limpia que no genera desechos tóxicos dispersos y evita daños mayores.
El área de Wernicke es una de las partes involucradas en el lenguaje. Se localiza en el lóbulo temporal izquierdo, en la primera circunvolución temporal posterior (AB 22), aunque existe cierto desacuerdo en la delimitación exacta del área de Wernicke.
La pérdida o disminución del movimiento facial puede ocurrir en cuestión de horas o días. Dependiendo del alcance de la lesión se pueden producir alteraciones graves de la calidad de vida del paciente como dificultad para comer, beber, hablar o expresar sus emociones.
La prevención, detección y atención temprana de los errores de refracción pueden hacer la diferencia en el acceso a la información escrita y evitar que especialmente los niños sean etiquetados con un diagnóstico que no les corresponde, como bien podría ser una dificultad en el aprendizaje o una discapacidad visual.
La taquilalia puede interferir con la comunicación efectiva y puede afectar las relaciones interpersonales llegando incluso a afectar el ambiente laboral o escolar de la persona.
El Parkinson juvenil es una realidad pocas veces mostrada. Al ser considerada una enfermedad de personas mayores, suele ser mal diagnosticada en los jóvenes o no se diagnostica.
La hipotonía se refiere a un bajo tono muscular. La hipotonía se refiere a un bajo tono muscular que puede afectar el ritmo del discurso, la calidad de la voz y la capacidad para coordinar los movimientos de la lengua, labio, mandíbula y paladar, por lo que el discurso puede ser lento, incorrecto y/o nasal.