El síndrome de Sanfilippo es una enfermedad metabólica hereditaria muy poco frecuente que causa problemas en el sistema nervioso de los niños. Con el tiempo provoca una pérdida del desarrollo físico y mental, de ahí que también se le llame Alzheimer infantil.
Los problemas para tragar pueden ocasionar que la comida o bebida entre a los pulmones en lugar de al estómago, lo que podría provocar infecciones en el pecho o neumonía, pérdida de peso o deshidratación.
En otro estudio se determinó que el uso de SAAC no obstaculizó el desarrollo de lenguaje en niños pequeños con retrasos significativos del desarrollo, por el contrario encontraron que este podría traer muchos beneficios a la intervención. Estos datos evidencian el impacto positivo de los SAAC en la intervención del lenguaje, la comunicación y el habla.
Existen distintos programas de intervención adaptados a niños con Retraso Inicial del Lenguaje. Estos van desde el monitoreo sistemático del desarrollo del lenguaje y la modificación del entorno, hasta intervenciones enfocadas en el desarrollo de aspectos específicos del lenguaje. Los resultados de la evaluación orientarán la toma de decisiones en beneficio del menor.
Dentro de la conservación y cuidado de la comunicación, podemos incluir a la fonación, a la adecuada, llamada Eufonía. Por eso, cada 16 de abril celebramos el Día Mundial de la Voz; y en esta ocasión, la trataremos en relación a las enfermedades neurodegenerativas y los avances tecnológicos que se están aplicando a estos casos.
A medida que los niños desarrollan las habilidades del habla y del lenguaje, además de repetir palabras también se fijan en expresiones faciales.
El objetivo del tratamiento del acúfeno consiste en reducir el estado de hiperalerta y de ansiedad que genera e intentar que el propio Sistema Nervioso Central (SNC) logre mediante la terapéutica utilizada dejar de percibir o percibir con menor intensidad.
La taquilalia puede interferir con la comunicación efectiva y puede afectar las relaciones interpersonales llegando incluso a afectar el ambiente laboral o escolar de la persona.
Como profesionales de la salud, la educación y la atención temprana, tenemos la responsabilidad de informar y sensibilizar a las familias sobre la importancia de reconocer la ictericia y sus riesgos. La ictericia grave puede prevenirse y tratarse fácilmente si se detecta a tiempo.
Se estima que en los niños con TEA y desarrollo verbal aproximadamente un 75% demuestran ecolalia en algún momento de su desarrollo lingüístico (Prizant,1983). Este hecho nos obliga ineludiblemente a preguntarnos como especialistas que conformamos el equipo multidisciplinario ¿Qué tanto sabemos sobre el manejo de la ecolalia en el TEA? La intención de esta pregunta no es otra que apelar a la autoreflexión de la práctica diaria.