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Métodos de enseñanza y nivel de competencia bilingüe castellano-lengua de signos peruana en adultos. (Parte IV)

El innatismo del lenguaje planteado por Chomsky explica por qué puede producirse una lengua que no tenga un componente oral. Entonces, las manos, son la voz de los sordos.
La educación bilingüe-bicultural por ser un método nuevo a aplicar entre los sordos tiene poco tiempo de instalado y/o reconocido en varios países del mundo. Uno de sus requisitos es que la lengua de señas sea reconocida como lengua de las personas sordas.
CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

2.1 Antecedentes del estudio
La educación bilingüe-bicultural por ser un método nuevo a aplicar entre los sordos tiene poco tiempo de instalado y/o reconocido en varios países del mundo. Uno de sus requisitos es que la lengua de señas sea reconocida como lengua de las personas sordas.

En Suecia y Dinamarca los programas con el método bilingüe-bicultural son los que mejores resultados han reportado entre las personas sordas.

En Estados Unidos cada vez aumenta el número de escuelas que lleva a cabo la enseñanza utilizando este método.

Los países donde las lenguas de señas tienen reconocimiento constitucional son: Finlandia, Portugal, Uganda, Sudáfrica, Venezuela.

Los países donde las lenguas de señas tienen reconocimiento legislativo son: Canadá, República Checa, Colombia, Bielorrusia, Dinamarca, Noruega, Suecia (Davies, 1991), Suiza, Ucrania, Uruguay y Estados Unidos.

Australia reconoce que la lengua de signos australiana es parte de la variedad lingüística de su territorio.

Los países donde las lenguas de señas se encuentran a nivel de estudio o de propuesta son: Austria, Bélgica, Irlanda, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Islandia, Holanda, Inglaterra, España.

En el Perú, la lengua de señas peruana no tiene el reconocimiento oficial de lengua. Sin embargo, algunas escuelas para sordos se denominan a sí mismas como escuelas bilingües.

La mayoría de estudios en relación a la educación bilingüe-bicultural se han producido en Estados Unidos. Entre ellos destacan los estudios de Cornett (1967) en su monografía sobre la cultura, el lenguaje y la sordera. También el estudio de la interdependencia lingüística y el desarrollo educacional en niños bilingües de Cummins (1986). Se incluye el aspecto oral dentro del currículo, como en estudios de Graney (1998) .

Los estudios de Tharp y Gallimore (1988) nos hablan sobre el uso de la lengua de señas en el aula. Goodhart (1984) , por su parte habla de la lengua de señas americanas y su capacidad biológica para el lenguaje.

Uno de los documentos más importantes lo constituye la Ponencia del Comité sobre la posición de la Escuela de Sordos de Indiana (1992) denominada “Bases para la Educación Bilingüe-Bicultural y sus implicaciones para los programas educativos residenciales”.

El estudio de Mahshie (1995) denominado “Educar al sordo de manera bilingüe” es también importante; al igual que el de Reynolds (1999) sobre el espíritu bilingüe-bicultural porque pone de manifiesto que dos lenguas significan dos culturas. Strong también describe los programas bilingües-biculturales en Estados Unidos.




2.2 Bases científicas
La Lingüística como estudio formal del lenguaje, nació con Saussure, quien consideraba que toda lengua merecía estudiarse, tenga o no un alfabeto que la apoyara. En su tiempo, sus estudios fueron revolucionarios.

El estructuralismo tenía como propósito principal el estudio de la lengua
en su modalidad oral, ya que definían el lenguaje humano como un sistema de signos vocales por medio de los cuales el hombre puede comunicarse y expresar sus pensamientos.

Con la llegada de Noam Chomsky la visión del lenguaje cambia completamente. Para Chomsky, el lenguaje es innato en el ser humano. Chomsky habla de conceptos como la Gramática Universal y el de Dispositivo de Adquisición Lingüística.

La Gramática Universal se refiere al conjunto de principios que rigen todas las lenguas, mientras que el conjunto de parámetros rige las lenguas particulares. (Richards, 1997). A través del Dispositivo de Adquisición Lingüística (DAL), con el que todos nacemos, adquirimos nuestra primera lengua.

El innatismo del lenguaje planteado por Chomsky explica por qué puede
producirse una lengua que no tenga un componente oral. Entonces, las manos, son la voz de los sordos.

Es importante aclarar el concepto de adquisición lingüística en relación al concepto de aprendizaje de una lengua. El concepto de adquisición implica el “aprendizaje” y desarrollo de la lengua nativa de una persona. Esta adquisición se produce al estar expuestos a una lengua particular, ya que las reglas se desarrollan de manera inconsciente. El aprendizaje de una lengua se produce de manera consciente y programática. Algunos prefieren el término “adquisición de segunda lengua” en vez de “aprendizaje de segunda lengua”, a fin de no producir confusión con las teorías conductistas del aprendizaje. (Richards, 1997) Sin embargo, nosotros usaremos los términos de adquisición y aprendizaje en el sentido estrictamente lingüístico.

De acuerdo a lo explicado anteriormente, la lengua que adquieren los
sordos es la lengua de señas, siempre y cuando ellos sean parte de una comunidad de sordos. El sordo que crece entre oyentes, va a desarrollar un grupo de “señas caseras” hasta que logre conocer a otros sordos. Por otro lado, el sordo que vive entre oyentes no está realmente expuesto a la lengua oral de su familia, más que de modo visual. Esto explica por qué en la cultura sorda es tan importante relacionarse con otros sordos. No es sólo un asunto social, sino también de crecimiento intelectual.

Las lenguas de señas son efectivamente, lenguas. Al igual que las
lenguas orales, tienen su propia morfología, sintaxis, semántica e incluso
fonología. Las lenguas de señas cumplen con aboslutamente todas las funciones de las lenguas orales. (veáse anexos)

Aquí entramos a otro punto importante y es el siguiente. Si las lenguas
orales y las lenguas de señas tienen tanto en común, ¿es similar la adquisición de lenguas orales a la de lenguas de señas? La respuesta es absolutamente afirmativa.

El balbuceo en los niños comienza aproximadamente entre los siete y
diez meses. Este hecho ha capturado la atención de psicólogos, lingüistas y
otros profesionales, ya que pone en evidencia los mecanismos subyacentes de la adquisición lingüística.

Para algunos este balbuceo es una actividad motora no lingüística
producida cuando el niño puede controlar su boca y mandíbula. Para otros, es efectivamente, una actividad lingüística que refleja una sensibilidad temprana de los bebés a patrones fonéticos y silábicos específicos. Los estudios de Laura Ann Petitto et al. demostraron que tanto los niños sordos cuanto los oyentes producen balbuceos como actividad lingüística. Los niños oyentes, con su boca; los sordos, con sus manos. Incluso se ha detectado que el movimiento de los labios realizado aproximadamente a los cinco meses, en niños sordos y oyentes al balbucear es diferente que al sonreír. En uno de sus estudios hechos con niños entre 5 y 12 meses, había un patrón asimétrico de la apertura de la boca para balbucear, esto apoya la visión fundamental de que balbucear es, en realidad, una actividad lingüística.

Se descubrió (Petitto, 2000) que a la edad aproximada de diez meses tanto los niños sordos, cuanto los oyentes balbucean. A los 12 meses los niños oyentes ya dicen sus primera palabras y los sordos realizan sus primeras señas. A los 18 meses se juntan dos palabras por primera vez. A la misma edad los sordos unen por primera vez dos señas. A los 24 meses se adquirían, tanto en sordos cuanto en oyentes, los aspectos morfo-sintácticos, semánticos, pragmáticos y discursivos.

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