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Decodificación y lectura (Parte VI)

Podemos asumir que no denota ningún problema, al contrario, ahora sabe más. Ya no reproduce el modelo gráfico que conoce, sino que es capaz de realizar un análisis de los elementos que componen su propio nombre en relación con aspectos sonoros del habla. Cuando descubre que la /u/ no suena, pero sabe que en ese lugar va una grafía, prefiere reiterar la /e/ —que sí suena— y omitir la letra extraña que se pone aunque no se sonoriza.

Cuando los niños manejan ciertas hipótesis —como Miguel lo hace respecto a la correspondencia biunívoca entre grafía / sonido (es decir que a cada grafía le corresponde un sonido y a cada sonido le corresponde una grafía) —, optan por realizar alteraciones a la escritura, aún de palabras tan significativas como el nombre propio, para intentar ajustar el sistema de escritura a la hipótesis construida por ellos mismos".

Como se puede apreciar claramente la lectura y escritura implican, necesariamente, comprensión y decodificación, pero ambas como parte de un mismo proceso, que es conjunto y simultáneo. El niño codifica y decodifica desde mucho antes que ingrese a la escuela y es por ello que la escuela falla cuando considera que el niño no tiene conocimientos previos sobre el particular y no lleva a cabo una transición adecuada cuando se pasa de la educación espontánea del entorno hogareño y familiar al ambiente institucional escolar.


La importancia del entorno familiar lector.

Actualmente sabemos mucho más acerca de la etapa de la lectura antes de saber leer, que estudiosas como Yolanda Reyes han enfatizado y sobre la cual se vienen desarrollando programas tan importantes como el Taller de lectura Espantapájaros, de la mencionada estudiosa colombiana, con su bebeteca y biblioteca infantil. Yolanda Reyes viene insistiendo en la importancia decisiva de esa etapa de la lectura infantil que ella denomina "Yo no leo, alguien me lee". Ella, como es ampliamente conocido, señala tres etapas en el proceso de formación del lector. En su artículo, que figuran en la página web de Espantapájaros, titulado "El lugar de la literatura en la vida de un lector. Una experiencia de animación a la lectura en Espantapájaros", precisa al respecto:

Partiendo de esta concepción amplia de lectura, hemos ubicado tres grandes etapas en el proceso de formación de un lector: La primera es aquella en la que el niño no lee, sino que otros "lo leen" y se extiende desde el nacimiento hasta el inicio de la lectura alfabética. La segunda es la etapa en la que el niño comienza a leer con otros y, por lo general, suele coincidir con el ingreso a la educación formal y con el proceso de alfabetización propiamente dicho. La tercera etapa concluye con el lector autónomo, aquel que es capaz, no sólo de alcanzar un nivel adecuado de competencias lectoras, sino de encontrar en la lectura una opción permanente de desarrollo intelectual, emocional, cultural y vital.

La experiencia que lleva a cabo Y. Reyes en esa primera etapa de la lectura infantil, básicamente oral, aunque no exclusivamente, es sumamente importante. Al respecto la citada profesora escribe, en el artículo citado:

"Lo que sí podemos asegurar es que la experiencia de leer en la primera infancia incide en el proceso de alfabetización y, por eso, las dos primeras etapas están interconectadas. A nuestro modo de ver, en ellas se sientan las bases que permiten asociar la lectura con la interpretación simbólica y no con el aprendizaje de unas meras convenciones verbales. Sin embargo, vale la pena aclarar que esta experiencia de leer literatura de viva voz, conectándola con el deseo y con las preguntas fundamentales, puede desarrollarse también con niños mayores y con jóvenes pues muchos de nuestros niños y niñas no han experimentado otras formas de lectura distintas a las que se derivan de un proceso de alfabetización mecánico".


Desigualdades crecientes que favorecen a unos pocos

No queremos alejarnos demasiado del tema que estamos tratando sobre decodificación y lectura, porque la experiencia de Y. Reyes nos permite intuir la importancia de dicho proceso en el niño al cual se le lee tempranamente (entre los 0 y los 7 años según la clasificación de la educadora colombiana). Aquí, si bien es cierto que es una lectura que va más allá del código, sin embargo dicho código se va a trasmitir al niño por ósmosis como consecuencia de esa lectura a través del otro, en este caso proveniente de su entorno familiar.

Esto nos permite destacar algo que varios especialistas han señalado y que Nemirovsky también ha puesto de realce. Me estoy refiriendo al rol que juega el medio en el cual se ha desenvuelto y se desenvuelve el niño que llega a la escuela. La alfabetización es consecuencia de la democratización de la educación. Pero la escuela suele cometer, inconscientemente, un error al pretender homogenizar lo que en la realidad de los hechos es heterogéneo. Los niños llevan no solo un cúmulo de conocimientos previos, sino de actitudes y de experiencias, todas ellas en función al grupo socioeconómico y cultural del cual proceden.

El conocimiento espontáneo de codificación y decodificación también tiene que ver con las diferencias socioeconómicas y culturales de los niños. No todos van en igualdad de condiciones a la escuela. Esto ya lo habíamos mencionado e indicamos que volveríamos sobre el punto. Consideramos que es tal su importancia que nunca estará demás el señalar que los educadores deberán tenerlo presente no solo en la etapa alfabetizadora sino a lo largo de toda la vida escolar. No olvidemos que la repitencia escolar, uno de los más graves males de la educación formal, muy especialmente en la región de América Latina y el Caribe, está estrechamente relacionada con el aprendizaje de la lectura y escritura y que ello conduce, como bien lo señala N. Elichiry, a que muy prematuramente un elevado porcentaje de la población quede fuera del sistema escolar.

La escuela pública tiene que buscar la forma más adecuada de cerrar dicha brecha o por lo menos el no permitir que sea perversamente ignominiosa para los millones de niños que van a la escuela en ostensible desventaja. Tengamos en cuenta que existen niños que por pertenecer a niveles socioeconómicos altos tienen acceso a una computadora y a Internet en su propio domicilio. Esos mismos niños van a ir a centros educativos privados con una infraestructura privilegiada que va a ahondar las desigualdades, las cuales proseguirán cuando sea joven y cursen su secundaria y los estudios superiores. Con todo ello las ventajas de esos niños y jóvenes serán difícilmente alcanzables por niños y jóvenes procedentes de estratos socioeconómicos bajos. Nemirovsky, en un estudio titulado "La enseñanza de la lectura y de la escritura y el uso de soportes informáticos", disponible en Internet, ha tratado sobre esta problemática planteándose una pregunta tanta veces formulada: "¿Por qué la escuela como institución es tan reticente a los cambios, y, en particular, a los que implican cuestionar y abandonar eventualmente prácticas consagradas desde hace tiempo?"

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