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Selección de lecturas de comunicación educativa. (Parte V)

Nuestro objetivo es refleccionar acerca de la interaccción comunicativa en el proceso pedagógico, teniendo en cuenta el principio del determinismo materialista dialéctico que explica la formación de la subjetividad humana.
CARACTERIZACIÓN DE LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA

Tomado del artículo La comunicación en el proceso pedagógico: algunas reflexiones valorativas de la autora . Lourdes Sainz Leyva, publicado en Rev Cubana Educ Med Sup 1998;12(1):26-34 y disponible en el sitio internet::

http://www. Rev Cubana Educ Med Sup 1998: 12(1):26-34

El estudio de la Filosofía Materialista Dialéctica no constituye un simple requisito de superación profesional, es sin dudas un importante instrumento de pensamiento que dota al sujeto de una concepción científica del mundo. El dominio de sus principios generales que se convierten en principios metodológicos, permite al profesional la interpretación adecuada de los hechos y fenómenos que le rodean en su campo laboral.

En el caso que nos ocupa, la esfera educativa, la filosofía de partida determina, por un lado, la concepción pedagógica que asume el docente y, por otro lado, la práctica real de su ejercicio. Debe aclararse que no siempre coinciden ambos aspectos, es frecuente que el profesor "declare" una concepción filosófica y pedagógica, y en su práctica observemos otra bien distinta, incluso contradictoria con su declaración.

Por ello es imprescindible apropiarse de un marco filosófico referencial, que permita explicar el ámbito concreto de la realidad con el cual trabajamos, lo cual facilita al profesor asumir una conducta pedagógica consecuente con esta concepción filosófica de partida.

Nuestro objetivo es refleccionar acerca de la interaccción comunicativa en el proceso pedagógico, teniendo en cuenta el principio del determinismo materialista dialéctico que explica la formación de la subjetividad humana.

Como objetivos específicos, interesa en primer lugar analizar la importancia de la comunicación en el desarrollo de la subjetividad, desde el punto de vista filosófico, y valorar los postulados generales en este sentido.

En segundo lugar, valorar la interacción comunicativa en el proceso pedagógico para ofrecer algunas sugerencias concretas que contribuyan al mejoramiento de este proceso.

Influencia de la actividad y la comunicación en el desarrollo de la personalidad

La Filosofía Marxista, que tan acertadamente definió la determinación materialista dialéctica del desarrollo del sujeto, distinguió 2 procesos básicos que influyen de manera significativa en el desarrollo del hombre: la actividad y la comunicación. Ambos son procesos determinantes en la formación de la sujetividad humana. En la actividad, como el proceso general de interacción del sujeto con el objeto, es posible distinguir 3 elementos fundamentales:


El sujeto, dotado de activismo dirigido a los objetos o a otros sujetos.

El objeto, al cual va dirigido el activismo.

La propia actividad, que se expresa en uno u otro modo de dominación del objeto por el sujeto o un establecimiento por el sujeto de una interacción comunicativa con otras personas.1
La función de sujeto de la actividad puede desempeñarla un individuo concreto, uno u otro grupo social y la sociedad en general, pues no cabe dudas de que la actividad del individuo aislado constituye sólo una abstracción, ya que en la realidad, el individuo está inmerso en el activismo de distintos grupos sociales.

Para reconocer la esencia del activismo humano es necesario reconocer el hecho de que los sujetos actúan conjuntamente, unos con otros. En el ámbito de estas relaciones es que las personas influyen unas sobre otras. Estas relaciones no sólo constituyen premisas de la actividad, sino que conforman un peculiar producto no objetal.

La propiedad fundamental de la actividad humana es el hecho de que su sujeto siempre resulta un determinado conjunto de relaciones sociales entre individuos, directamente relacionados o de manera mediata.

Por ello las premisas necesarias para la formación del sujeto de la actividad son las propias personas y el sistema de organización que las une (principio dialéctico materialista de la correlación entre lo individual y lo social).

Sin dudas, las relaciones sociales imponen un tipo de personalidad característico de una época histórica determinada, moldean el carácter de su activismo social y se "refractan" a través de la especificidad del lugar del individuo en esas relaciones y de su subjetividad.

Siguiendo el principio de la correlación entre lo individual y lo social mencionado anteriormente, el nivel individual del ser social sirve como forma particular de manifestación de las regularidades sociales de nivel superior. A través de la dialéctica de lo individual y lo social se expresa la forma en que el nivel individual y social interactúan recíprocamente. Por ejemplo, a tipos concretos de relaciones sociales les corresponden, al nivel individual, formas especiales de comunicación y capacidades comunicativas.

El análisis de la comunicación y su influencia en el desarrollo de la personalidad representa, por tanto, un principio metodológico de las ciencias humanistas y sociales como la psicología o la propia pedagogía.

Lo esencial en la relación hombre medio no es la conformación de una imagen intelectual y sensorial fría de todo cuanto rodea al hombre, sino la formación de una compleja ideología, así como de resortes psicológicos muy específicos (ideales, convicciones, etcétera) los cuales se forman por el sentido psicológico que cobra la realidad para el hombre a través de sus relaciones con los demás.

El determinismo sociohistórico en cada personalidad concreta toma su sentido psicológico a través de las relaciones entre los hombres, mediante las cuales cobra un sentido toda la realidad que rodea a ésta.

En los sistemas de actividad y comunicación en que se desarrolla el sujeto se crean las necesidades para estimular o no las particularidades subjetivas de la personalidad. El sujeto va configurando su subjetividad sobre la base de aquello que necesita para individualizar su expresión y alcanzar sus objetivos.

Por ejemplo, el adulto, en los marcos sujeto-sujeto, es portador de una experiencia social, históricamente adquirida, por lo cual su incidencia sobre el niño sintetiza el aspecto esencial del determinismo socio-histórico sobre su individualidad en desarrollo.

El medio no participativo, sustitutivo de la responsabilidad individual, no estimula el desarrollo de la personalidad, sino que lo bloquea e induce pasividad, conformismo, reproducción e inseguridad.

La creación de una atmósfera social participativa pasa por la formación de ambientes institucionales también participativos (escuelas, centro laboral, etcétera). La creación de una cultura participativa donde se respete y estimule la comunicación, es la antítesis de la cultura de la conducta que durante tanto tiempo ha prevalecido en la sociedad humana.2

Valoración de la interacción comunicativa en el proceso pedagógico

Al tener que reflexionar sobre estas cuestiones en torno al proceso pedagógico, se hace necesario que definamos ante todo la comunicación pedagógica, también denominada comunicación educativa.

Kan Kalix, autor que corresponde con la pedagogía marxista, define a la comunicación pedagógica como un tipo especial de comunicación profesional -la del profesor con sus alumnos, tanto en el aula como fuera de ella- que tiene lugar en el proceso de enseñanza y educación y posee determinadas funciones pedagógicas.3

Otro autor importante, Leontiev, la define como la comunicación del maestro con los escolares en el proceso de enseñanza, que crea las mejores condiciones para desarrollar la motivación del alumno y el carácter creador de la actividad docente, para formar correctamente la personalidad del alumno.

Como se evidencia en las propias definiciones, la comunicación en el sentido pedagógico no puede reducirse a un proceso de mera transmisión de información, las definiciones más recientes destacan el papel de la interacción, de la elaboración conjunta de significados entre los participantes como característica esencial del proceso docente.

Landivar define la comunicación educativa como el área donde ocurren precisamente los procesos de interacción propios de toda la relación humana, en donde se trasmiten y recrean todos los significados.

La comprensión por el docente de la educación como un proceso de interacción y diálogo tiene importantes repercusiones en la concepción del proceso docente real.

Un proceso realmente educativo y no meramente instructivo sólo tiene lugar cuando las relaciones entre profesor y alumnos no son únicamente de transmisión de información, sino de intercambio, de interacción e influencia mutua, cuando se establece una adecuada percepción y comprensión entre los protagonistas del hecho educativo.

A diferencia de la escuela antigua que «obligaba a la gente a asimilar una masa de conocimientos inútiles, superfluos y sin vida que atiborraban la cabeza y convertían a la joven generación en burócratas fundidos en el mismo molde», la escuela nueva tiene que intentar la formación activa de la personalidad de los educandos mediante un rico proceso de comunicación participativa.

Es valioso en este sentido el principio del centralismo democrático definido por Lenin y, que planteara, que el centralismo democrático significa la combinación de la administración centralizada con la extensa participación de los trabajadores, el estímulo y la utilización de su iniciativa creadora. La democracia es el aspecto decisivo. El propio Lenin criticó fuertemente el sistema burocrático de la organización de la instrucción pública en Rusia. Las escuelas suponían la omnipotencia de los distritos de instrucción y de sus funcionarios.

Por tanto, debe lograrse que la comunicación cumpla adecuadamente sus 3 funciones fundamentales: informativa, afectiva y reguladora. En este sentido Leontiev apunta 3 importantes consecuencias de la comunicación pedagógica: la creación de un clima psicológico que favorece el aprendizaje, la optimización de la actividad de estudio y el desarrollo de las relaciones entre profesor y alumnos y en el colectivo de estudiantes (grupo).

Para la comunicación con sus alumnos y grupos escolares, el profesor debe tener en cuenta diferentes aspectos como la tarea pedagógica que se propone, el nivel de comunicación con el grupo y los principios de la dirección de la comunicación, particularidades individuales de los alumnos, particularidades individuales propias y métodos de influencia. A partir de estos elementos el profesor podrá lograr una mejor instrumentación de la comunicación educativa en su entorno real.

Sin embargo en el proceso pedagógico se distinguen variados estilos de comunicación educativa que no siempre se corresponden con la educación de concepción participativa y democrática. Entre estos estilos, los fundamentales pueden resumirse como los estilos democrático, permisivo y autoritario, cuyas esencias están determinadas en sus propias denominaciones. Pero también se mencionan estilos como los llamados consultivo, participativo, benevolente, explotador, directivo, colegiado, pasivo colegiado, liberal, etcétera, que constituyen variantes y matices de los 3 fundamentales mencionados.

V. Ojalvo y O. Kraftchaenko, investigadoras cubanas pertenecientes al CPES, plantean clasificación de estos estilos en la que se distinguen el estilo comunicativo, el estilo funcional, el estilo formal y el estilo no comunicativo o negativo.4

Debe destacarse también la idea de que la comunicación es un contenido de enseñanza en sí misma. En la actualidad se reconoce la capacidad de comunicarse como uno de los códigos de la modernidad, a la cual deben tener acceso todos los ciudadanos del mundo. En el último informe de la UNESCO, en actual elaboración de su versión final, se reconoce cómo la educación tiene a su cargo la responsabilidad de desarrollar esta capacidad en los individuos.

Referencias Bibliográficas


Colectivo de autores. Temas sobre la actividad y la comunicación. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1989:75.

González Rey F, Mitjans Martínez A. La personalidad, su educación y desarrollo. La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1989:80.
Ojalvo V. Comunicación educativa. CEPES 1994, Universidad de La Habana: CEPES, 1994:2,3-7.

Tomado del artículo caracterización de la comunicacion educativa , (primera parte) del Autor: Héctor Jesús Torres Lima, publicado en la Revista Razón y Palabra, Número 13, Año 4, Enero - Marzo 1999. y disponible en el sitio internet:

http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n13/apuntes13.html

Se ubica a la comunicación educativa en diversos niveles. Se le considera a ésta como un hecho o entidad real; y, por lo tanto, organizada de alguna manera. Tomando en cuenta que es una entidad real y que forma parte de una realidad, se puede analizar como fenómeno histórico, cultural, social, comunicativo y cognitivo (en esta entrega sólo se trata como fenómeno histórico y cultural).

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