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La Función del Aburrimiento. (Parte V)

El duelo no tramitado en la madre, pasó como duelo a la hija, a esa edad, con lo cual me aboqué a trabajar sobre ambos duelos y luego: hacer función de vacío para, a posteriori, construir el objeto( ya que el objeto está detrás del deseo) el duelo toca el S1 y éste no era el único duelo por el que la paciente tenía que pasar, dada la transadolescencia que la atravesaba

El duelo no tramitado en la madre, pasó como duelo a la hija, a esa edad, con lo cual me aboqué a trabajar sobre ambos duelos y luego: hacer función de vacío para, a posteriori, construir el objeto( ya que el objeto está detrás del deseo)  el duelo toca el S1 y éste no era el único duelo por el que la paciente tenía que pasar, dada la transadolescencia que la atravesaba: frustración, privación, castración son las tres formas de duelar el falo.
 
Si el duelo ocupa el lugar del Acting Out, futura constitución del deseo, el sujeto consuma por segunda vez al objeto amado, su Yo sostiene todos los vínculos en detalle con el fin de restaurar el vínculo con el Verdadero Objeto de la relación: el objeto enmascarado; vínculo a nivel escópico por lo que el deseo está suspendido a nivel del i(a), por el que todo amor está narcisísticamente estructurado. Si el intervalo entre S1 y S2, lugar donde se ubica el deseo está lleno, lugar de la pulsión oral, del des-ser…no logró hacer trabajo de “cesibilidad” del objeto buscando la alteridad en esa imagen no lograda de sí (TV y computadora), sin reversibilidad del guante, sólo banda de moebius, atrapada en una relación absolutamente reflexiva, volviendo sobre sí misma cual eco del caracol.
 
Juana no puede estudiar sola, necesita la presencia de Otro a su lado: la madre. Entonces el aburrimiento toca el punto de existencia del sujeto, donde el No Saber sobre su propio Real (a-burri-miento) será contorneado para pasar a una Privación del Desconocimiento de lo Falso, castración imaginaria que la lleva a captar el “a” en tanto lugar de la Verdad, para sacar a la libido de su estancamiento parasitario y hacer algo que no esté por fuera del deseo del Otro, narcisismo a mitad de camino, masoquismo fuertemente instalado que descansa sobre el lecho del Ideal del Yo, colchón de ensueños sin resorte apoyados sobre el lodo de las aguas que caen en una soledad que sombrea el vacío existencial, culpa y decepción son deudoras de una etapa inicialdel sujeto que lo deja preso de esa raíz cortada conocida por nosotros como superyó, plenitud dramática del sujeto con el sujeto.
 
El cielo o la selva, el cielo o el infierno, Ser o No Ser, pregunta hamletiana que la paciente pondría en Acto en cada sesión, infierno del Je, errancia del ser: ambas tendríamos que ponernos la ropa del tío para matar a ese padre que sólo traba y duerme, para luego, salir al baile con la máscara que pone función de relevo al goce materno el cual  tiene que descender con la barradura del A para que permita el acceso al deseo del sujeto.
 
En sucesivas oportunidades le pedí se mirara en un espejo que hay en el consultorio, colocándome a su lado y volviendo a construir la escena, como intento de desequilibrar la función de la representación, fisurar la juntura y establecer el relevo, de modo de crear un nuevo suspenso, un corto instante, hiancia entre necesidad y demanda. Afecto del deseo de Otra Cosa, referencia al punto de alienación del cual el “a”  es apenas deducible, lo irreductible del sujeto que es del orden de la imagen.

 

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