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Daño cerebral: un espiral en expansión (Parte I)

El daño cerebral adquirido (DCA) puede originarse por diferentes causas: lesiones vasculares, enfermedades infecciosas, anoxia, etc. Las causas de origen traumático, reciben el nombre de traumatismo craneoencefálico (TCE). El término se aplica a heridas abiertas o cerradas en la cabeza, que suelen originar lesiones en una o más áreas, que pueden afectar a nivel funcional como cognitivo, o ambos, ocasionando una discapacidad sobrevenida o adquirida.

“Nuestras horas son minutos 
cuando esperamos saber, 
y siglos cuando sabemos 
lo que se puede aprender”. 

Antonio Machado. 

 

El daño cerebral adquirido (DCA) puede originarse por diferentes causas: lesiones  vasculares, enfermedades infecciosas, anoxia, etc. Las causas de origen traumático, reciben el nombre de traumatismo craneoencefálico (TCE).  

 El término se aplica a heridas abiertas o cerradas en la cabeza, que suelen originar  lesiones en una o más áreas, que pueden afectar a nivel funcional como cognitivo, o  ambos,  ocasionando  una  discapacidad  sobrevenida  o  adquirida.  

 Según el tipo de lesión, se pueden ver afectadas una serie de funciones: la cognitiva, el lenguaje, la memoria, la atención, el razonamiento, el pensamiento abstracto, el juicio, la resolución de problemas, habilidades sensoriales, perceptivas y motoras, procesos de información y el habla.

 El daño cerebral adquirido se puede producir por muchos factores: accidentes de tráfico (moto, coche, bicicleta…) accidentes deportivos, atropellamiento, caídas, agresiones, accidentes laborales, etc., que dependiendo de la zona y de la gravedad del daño, podrá tener unas consecuencias u otras. 

 La incidencia del daño cerebral adquirido, se produce en una franja de edad que suele ir desde los 15 a los 35 años aproximadamente y suele ser más frecuente en hombres que en mujeres. Aunque esa sea la incidencia, tenemos que destacar que cada DCA es singular, no tiene edad, ni sexo, ni situación sociocultural; cualquier persona puede padecerlo. Nadie está exento de ello. 

 Entre los factores de riesgo más sobresalientes que pueden ocasionar un DCA podemos destacar: el consumo excesivo de alcohol, el abuso de drogas, la conducción irresponsable y temeraria, la falta de protección obligatoria (cascos de moto homologados, cinturón de seguridad para los conductores y acompañantes, mayor seguridad laboral, seguridad en deportes de riesgo y contacto (futbol, rugby, boxeo, escalada, ciclismo, etc.).

 Las características que destacamos a continuación son pincelas, que si bien no se  pueden generalizar, sí se puede decir, que existen unas dimensiones comunes que  pueden dibujar un conjunto de áreas y secuelas que se pueden producir. 

 Si hiciéramos unas pinceladas de una persona con daño cerebral, nunca podríamos llegar a generalizar, ya que cada persona es un mundo y encierra en sí mismo características peculiares, que van desde un abanico muy amplio de secuelas motoras y sensoriales, hasta dificultades para centrarse en una consigna, labilidad en la iniciativa, dificultades para resolver situaciones de la vida diaria, versatilidad en las emociones, cambios en los estados de ánimo…

 
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