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Comorbilidad en el TDAH (parte IV)

Tras conocer los principales trastornos comórbidos que pueden aparecer junto con el TDAH, es necesario tener presente la importancia de un adecuado diagnóstico con el fin de evitar etiquetas equivocadas que puedan “encasillar” al niño y frenar su mejoría.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Tras conocer los principales trastornos comórbidos que pueden aparecer junto con el TDAH, es necesario tener presente la importancia de un adecuado diagnóstico con el fin de evitar etiquetas equivocadas que puedan “encasillar” al niño y frenar su mejoría.

En primer lugar, para poder identificar si un niño tiene TDAH, es necesario realizar una evaluación exhaustiva, y no centrarnos únicamente en si presenta excesiva actividad o problemas de atención.

En segundo lugar, se valorará si existen otros trastornos que puedan confundirse con el TDAH pero que no lo sean, por lo que es necesario realizar un diagnóstico diferencial.

Recordemos que, tanto para establecer un diagnóstico de TDAH, como para realizar un diagnóstico diferencial, debe ser realizado por un profesional clínico especializado (neuropediatra, psiquiatra infantil, psicólogo clínico o neuropsicólogo), con experiencia en este tipo de trastornos y sus comorbiliades. De este modo, se obtendrá información de la familia, del centro educativo (especialistas, profesorado y orientador) y del propio niño.

Los niños en edades tempranas, dado el momento evolutivo en el que se encuentran, pueden presentar síntomas similares al TDAH. Por esta razón, para poder diferenciar TDAH del comportamiento propio de la edad, debemos remitirnos a la cantidad e intensidad de los síntomas que presentan, así como su permanencia en el tiempo, lo que nos indicará la normalidad-anormalidad de una conducta (Soutullo y Díaz, 2008).

Viendo la gran cantidad de alteraciones que pueden tener rasgos similares a los del TDAH, es necesario hacer una distinción entre algunos de ellos. De este modo, a continuación se exponen las principales características diferenciadoras de algunos trastornos que pueden confundirse.



1. Diagnóstico diferencial TDAH-Trastorno Negativista Desafiante.

En el Trastorno Negativista Desafiante la conducta negativista, desafiante y hostil hacia cualquier figura de autoridad, se produce de forma muy frecuente, sin embargo, en el TDAH estas conductas no se producen de forma tan exagerada ni por sistema ante las figuras de autoridad, sino que suelen ser producto de la impulsividad.

Por otra parte, en el TDAH estableciendo límites y consecuencias claras ante sus conductas, los problemas tienden a disminuir, cosa que no ocurre en el Trastorno Negativista Desafiante (Gratch, 2009, p.63).



• Diagnóstico diferencial TDAH y trastornos del aprendizaje

En primer lugar, es necesario realizar una valoración de su capacidad intelectual con el fin de descartarlo. Una persona con un Cociente Intelectual bajo y con un elevado nivel de exigencias, puede presentar conductas de inatención, desmotivación, pérdida de interés… que pueden confundirse con algunos síntomas propios del TDAH.

Por otra parte, es necesario realizar una evaluación específica y minuciosa sobre los problemas en el aprendizaje de lecto-escritura y de matemáticas, ya que los errores producidos por problemas de comprensión lectora, disgrafía, disortografía o discalculia, pueden ser confundidos con dificultades atencionales, cuando puede deberse a otras múltiples causas.



2. Diagnóstico diferencial TDAH y Trastorno Disocial:

Una de las grandes diferencias, radica en que en el Trastorno Disocial se produce agresión física, daño o destrucción de propiedades ajenas de forma voluntaria; las personas con TDAH no hacen daño intencional o premeditadamente (Gratch, 2009), sino fruto de su impulsividad y de la dificultad para diferenciar lo correcto de lo que no lo es.



3. Diagnóstico diferencial TDAH y Trastorno del estado de ánimo:

En la siguiente tabla (Fig. 2), se puede ver, de forma general un diagnóstico diferencial de patologías psiquiátricas que pueden confundirse con TDAH (Valdizán e Izaguerri, 2009:

 

 

(Fig. 2) Diagnóstico diferencial de patologías psiquiátricas con
el trastorno por déficit de atención/hiperactividad en adultos.

No obstante, en este caso, la principal dificultad radica en diagnosticar los Trastornos de ánimo en personas con TDAH ya que pueden pasar desapercibidos.
 

 

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