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ISEP

Implementación de un Sistema de comunicación aumentativa y alternativa en usuaria del centro de rehabilitación Cruz del Sur Chile (Parte III)

DESCRIPCIÓN DEL PROCESO

Inicialmente se informó a los profesionales que intervienen en el caso sobre el proyecto de implementación de un SAAC para D.B.P., para solicitar su colaboración. Paralelamente se realiza una entrevista con los padres de la menor para comunicar la intención de aplicar este sistema y determinar si ellos estaban interesados, frente a lo que se recibió una respuesta positiva.

QUIEROSALIR
COMERPEINAR
DORMIRREÍR (ALEGRE O FELIZ)
TOMARLLORAR (TRISTE)
IR AL BAÑOFRÍO
MIRAR T.V.CALOR
ESCUCHAR MÚSICAFOTO DE CADA UNO DE SUS FAMILIARES

La elección de los símbolos se realizó en conjunto con la mamá, teniendo en cuenta los aspectos y momentos en que se dificulta más la comunicación. Como ayuda técnica se emplea un tablero hecho en acrílico transparente con los iconos visibles por las dos caras del tablero (ETRAN), de manera que el interlocutor tenga la posibilidad de observar acertadamente cuál está señalando la niña con su mirada.

D.B.P., intenta señalar con su mano derecha, pero por su dificultad motriz, no cuenta con la precisión necesaria para que su señalamiento sea óptimo, por lo tanto se dejó un espacio prudencial, de 7 cms., entre cada icono tanto en sentido vertical como horizontal para que no se dé posibilidad de confusión en las respuestas.

La niña también hace uso de gestos comunes referentes a acciones, los cuales se respetaron y se permite que los continúe utilizando. Los hace a manera de imitación cuando los ve o cuando escucha la palabra, pero no los usa para expresar lo que quiere o necesita.

Inicialmente se enseñaron los iconos de forma aislada en dibujados en negro con fondo blanco en tarjetas de 15 x 10 cms. Cada símbolo se relacionó con la acción, persona u objeto real. Se promovieron situaciones de la vida cotidiana en donde se introdujeron y se relacionaron las tarjetas. Posteriormente se pasó a trabajar con dos símbolos a la vez, dando la posibilidad de elección. Cuando se logró el reconocimiento de todos los símbolos elegidos y las fotos, se prosiguió con el trabajo en tableros de seis tarjetas de objetos reales y luego de seis acciones en símbolos, de menor tamaño.

Superada la etapa descrita anteriormente, se inició la elaboración del tablero propuesto. En una lámina de acrílico de 3 mm de ancho y una dimensión de 70 por 50 cms., se adaptaron 15 laminas de 7 por 7 cms., 10 iconográficas y 5 fotos familiares. Las láminas se adosaron al tablero por medio de velcro (tela adhesiva), con el fin de poder intercambiar o introducir, con el tiempo, otros símbolos.

Antes de pegar todas las láminas se realizó una prueba con tres láminas, colocándolas en diferentes posiciones, inicialmente vertical, luego horizontal y por último aleatoriamente. En esta prueba se le solicitó a la menor, en cada una de estas posiciones, identificar uno a uno los símbolos, logrando el objetivo propuesto. Secuencialmente se fue aumentado el número de láminas en el tablero, haciendo las mismas pruebas, hasta llegar al total de los símbolos determinados inicialmente.

Al lograr la identificación de todos los símbolos en el tablero se inició el entrenamiento para su manejo como medio de comunicación, básicamente en las actividades de aula, en sesiones de fonoaudiología y en actividades cortas en casa. Por el contenido reducido de vocabulario del tablero, su uso se limitó a que la menor comunicara las necesidades o deseos relacionados con los símbolos seleccionados.

En sala, antes de realizar una actividad programada, se le solicitó a la menor que expresara que deseaba hacer y la que ella señalara, se realizaba para que asociara el símbolo a dicha actividad y paulatinamente comprendiera que su respuesta tenía un efecto y una reacción en su interlocutor; de igual forma se procedió en las actividades de la casa y en sesiones de fonoaudiología.

En la actualidad se continúa usando de la misma manera. Aún no puede decirse que lo usa como medio de comunicación permanente ni espontáneo, pero sí se generó un proceso de reconocimiento de los símbolos y el uso del tablero en situaciones creadas y algunas actividades de la vida diaria.

Como paso primordial se determinó que la postura de la menor en sala no era las más adecuada, pues no contaba con una silla que la favoreciera. Por tal razón y gracias a donaciones de sillas de ruedas del extranjero, se elige la que más se adecúa a sus necesidades, sin ser la escogida la más optima ni la que realmente cumple con los requerimientos de la niña. Al cambiarla de silla se observa un cambio positivo en la postura, logra mayor control de tronco y cabeza, lo cual permite que tenga un rango de visibilidad más amplio. Igualmente se observó que en esta posición logra mayor movilidad de miembros superiores.

Se realizó visita domiciliaria con el fin de conocer el medio en el que la menor se desenvuelve, conocer la dinámica familiar, las actividades que realizan en casa, la forma de estimulación, los gustos, necesidades y preferencias de la menor. Posteriormente se procedió a la elección del SAAC y cuando éste se determinó, se inició el proceso de implementación.

Para la elección del SAAC se aplicó la Matriz de Toma de Decisiones (Soro y Cols, 1988) y se complementó con la Evaluación Ecológica, levantamiento de datos iniciales para la elaboración del plan educativo (Azevedo y Da Ponte, 1999).

Luego de aplicar la matriz, se determinó que el SAAC más apropiado para el caso en estudio debería ser un sistema que comprendiera símbolos fácilmente reconocibles y relacionados con la realidad (SPC), con ayuda, por medio de un tablero de comunicación, inicialmente de baja tecnología, en el que la menor pudiese señalar con su mirada los iconos en un tablero acrílico transparente (ETRAN), facilitando así que el interlocutor vea exactamente cuál está señalando la alumna y que éste pudiese ser adaptado a su medio de desplazamiento: la silla. Antes y hasta el momento de determinar la importancia de usar un SAAC para D.B.P., se trabajó con la enseñanza de conceptos básicos como:

Reconocimiento de objetos cotidianos por nombre y uso.

Reconocimiento de estos objetos en dimensiones reales, juguetes y tarjetas.

Reconocimientos de colores, formas y tamaños primarios.

Reconocimiento de personas familiares y cotidianas.

Expresión de sentimientos.

Imitación de gestos referentes al estado de ánimo.

Imitación de acciones.

Al momento de iniciar la implementación del SAAC se empezó con el reconocimiento de símbolos (iconos) del SPC, especialmente referidos a verbos o acciones y sensaciones. El motivo de esta elección está fundamentado en que, al manejar básicamente las acciones y sensaciones de uso cotidiano, la usuaria podría expresar sus necesidades más cotidianas que son las que más se le dificulta expresar por medio de gestos. Los objetos los mira o los señala y algunas acciones básicas trata de representarlas con gestos comunes, no así la expresión de necesidades y deseos. Teniendo en cuenta lo anterior se elige enseñar los símbolos relacionados con:
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