El Síndrome de Treacher Collins es una afectación genética que produce alteraciones en la estructura de la cara.
La laringitis es la inflamación de la glotis por uso excesivo, irritación e infección. La laringitis suele ser corta (aguda), o de larga duración (crónica), pero la ronquera permanente puede ser señal de una enfermedad más grave.
La disglosia palatina es la alteración de la articulación de los fonemas causada por alteraciones del paladar y del velo del paladar.
El síndrome rígido acinético se caracteriza por rigidez muscular, lentitud en la ejecución de los movimientos (bradicinesia), disminución de la amplitud de movimientos (hipocinesia) y alteración del equilibrio.
Es necesario poder concientizar a la población en general acerca de esta condición, para que puedan tener mayor empatía y respeto hacia las personas que tienen LPH y evitar comentarios hirientes y poco humanos al referirse a la dificultad del habla o a la apariencia física, es necesario que conozcan por la lucha constante que ellos atraviesan para lograr hablar, comer y respirar mejor.
La úvula bífida puede presentarse desde una simple muesca y no verse muy diferente a una campanilla normal, hasta una duplicación completa de la úvula, en la cual parece que se tienen dos en lugar de una.
Se desconocen las causas exactas de la Secuencia de Pierre Robin, pero puede ser parte de muchos síndromes genéticos.
Alexia es un trastorno del lenguaje escrito. Existen tres tipos de alexia. El tipo y la severidad de la alexia dependen del área cerebral dañada. Este trastorno puede ocurrir a cualquier edad, por lo que es importante recordar que en los niños la vía de intercomunicación neuronal se reestablece más rápido que en el adulto.
La rinolalia se puede asociar a disglosias o rinofonías. En muchas ocasiones puede haber mutismo selectivo, o un rechazo a hablar cuando la persona es consciente de las dificultades que presenta. Puede presentarse también retrasos escolares, dificultades en la lectoescritura o dificultades en la fluidez normal del habla.
Cada niño se va desarrollando a su propio ritmo, sin embargo, hay cosas que son capaces de hacer a ciertas edades. La mayoría de los niños desarrollan el lenguaje a la misma edad, y pasando por las mismas etapas debido al proceso biológico de maduración cerebral. El retraso en el lenguaje es uno de los retrasos más comunes del desarrollo.