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¿Es Autismo o es un Trastorno Específico del Lenguaje? (Parte I)

Las anomalías del lenguaje constituyen un síntoma central del autismo. Esto plantea la cuestión, en ciertas situaciones de indefinición, de cuál es la diferencia entre el autismo y algunos trastornos específicos del desarrollo del lenguaje. Bishop (1989) cita diversas investigaciones en las que se ratifica la idea de que es posible tener un trastorno severo del lenguaje receptivo sin ser necesariamente autista, indicando así que los problemas sociales y de comportamiento de los niños autistas no pueden explicarse de manera simple como consecuencia secundaria de los problemas para comprender el lenguaje hablado.

Introducción

Una de los grandes cuestionamientos al abordar un diagnóstico temprano, es lograr diferenciar la posibilidad de un trastorno específico del lenguaje de tipo semántico pragmático  o un Trastorno del Espectro Autista.

El diagnóstico temprano de autismo conlleva un margen de error. No es infrecuente que esto ocurra en el trastorno específico del lenguaje, el mutismo selectivo, la discapacidad intelectual y el TDAH.  En estos casos, el diagnóstico erróneo en un estadio precoz del desarrollo puede haber dado lugar a creer que se ha recuperado del autismo, cuando lo que ha ocurrido es que en el curso evolutivo se ha manifestado el diagnostico real.

Un detalle de estos dos grandes cuadros, sus diferencias y similitudes, nos ayudarán a entender mejor cada déficits y esclarecer dudas de implicancia diagnostica.

 

TRASTORNO ESPECÍFICO DEL LENGUAJE 

El Trastorno Especifico del Lenguaje (TEL)  se define como  todo  inicio retrasado y todo desarrollo enlentecido del lenguaje que no pueda ser puesto en relación con un déficit sensorial (auditivo) o motor, ni con deficiencia mental, ni con trastornos psicopatológicos, ni con privación socioafectiva, ni con lesiones o disfunciones cerebrales evidentes  ( Rapin y Allen, 1983).

Bajo la sigla TEL se encuentran agrupados todos aquellos cuadros de afectación primaria del lenguaje, o sea específica, en los que la alteración lingüística, cualquiera sea su grado, responde a una instalación pura, no siendo posible asociarlos a otros déficits de naturaleza neurológica, sensorial, cognitiva ni esfera emocional.

El TEL se define a través del recurso de exclusión, quiere decir, por enumeración de las condiciones que no deben aparecer para que el TEL exista.

Algunos autores consideran al TEL dentro de un espectro más amplio, el de los trastornos del desarrollo del lenguaje (TDL), dado que ciertas fallas en el procesamiento de la señal auditiva como las latencias mayores a las que emplea el sujeto de normodesarrollo descubiertas en algunos niños con TEL han impactado sobre la exclusión sensoperceptiva auditiva que aún se exige como condición diagnóstica del cuadro.

La caracterización de la patología es variada y se efectúa la clasificación según la prevalencia sintomatológica en cada uno de los casos.

Según la clasificación de Rapin y Allen, realizada en 2003, tenemos

El Déficit Semántico Pragmático se describe como un síndrome caracterizado por buen desarrollo del código lingüístico, suele ser fluente, en apariencia, sin defectos sintácticos, gramaticales ni fonológicos, son frecuentes las ecolalias y el uso de clisés tomados del ambiente (propagandas por ejemplo). El contenido de lo que dice resulta bizarro y escasamente comunicativo. La comprensión verbal suele ser literal y errática.

Los fallos se evidencian en dos niveles básicos: la capacidad comprensiva (seriamente afectada) y el uso social del lenguaje (anómalo).

No pueden procesar debidamente la información verbal conciliada con la contextual y presentan dificultades para “leer” los efectos que su intervención ocasionan en los demás. El lenguaje muestra alteraciones compatibles con el trastorno pragmático evidentes en la toma de turnos y en el mantenimiento del tópico de la conversación.

Distintos autores sugieren que este cuadro sea aislado del grupo de los TEL dado que reúne síntomas altamente solapados con los que presentan los Trastornos del Espectro Autista.

Revisiones clínicas diferentes (Bishop, 1999,2000,2003,2004; Conti-Ramsden, 2001,2006, Rapin-Dunn 2003) han reducido la clasificación original, aislando los casos de Agnosia Auditiva Verbal y de Síndrome Semántico Pragmático como entidades separadas del Trastorno Especifico del Lenguaje, vinculando el Síndrome Semántico pragmático como un nivel intermedio entre los déficits específicos y el autismo.

 

AUTISMO Y TRASTORNOS ESPECÍFICOS DEL LENGUAJE: LA DISFASIA SEMÁNTICO PRAGMÁTICA

Las anomalías del lenguaje constituyen un síntoma central del autismo. Esto plantea la cuestión, en ciertas situaciones de indefinición, de cuál es la diferencia entre el autismo y algunos trastornos específicos del desarrollo del lenguaje. Bishop (1989) cita diversas investigaciones en las que se ratifica la idea de que es posible tener un trastorno severo del lenguaje receptivo sin ser necesariamente autista, indicando así que los problemas sociales y de comportamiento de los niños autistas no pueden explicarse de manera simple como consecuencia secundaria de los problemas para comprender el lenguaje hablado. En estos estudios se señala asimismo la amplia naturaleza de los problemas comunicativos de los niños autistas, que se extienden desde la comunicación no verbal hasta la comunicación verbal. Existen múltiples descripciones de niños con trastornos específicos de lenguaje que son sociables y empáticos y que no presentan el característico comportamiento obsesivo y ritualista de los chicos con autismo.

Sin embargo, Bishop y Rosenbloom describieron esta forma de Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), llamado “trastorno semántico-pragmático”, que parecía tener una fenomenología peculiar. En este trastorno, existe un retraso en el desarrollo temprano del lenguaje, pero el niño desarrolla después un habla fluida y compleja con una articulación clara. Aunque cuando estos niños son pequeños presentan graves dificultades en la comprensión del lenguaje oral, al crecer pueden mejorar considerablemente y tener buenas puntuaciones en los tests de comprensión estandarizados. Sin embargo, los problemas de comprensión siguen siendo evidentes en situaciones menos estructuradas, ofreciendo respuestas excesivamente literales. A diferencia de otros niños con TEL, los que presentan esta peculiaridad de déficit semántico pragmático, suelen presentar rasgos autistas suaves, pero la poca severidad o la escasa extensión de estos rasgos hace que no sean suficientes para concluir en un diagnóstico de autismo.

Ahora bien, es necesario conocer más sobre el autismo para determinar similitudes y diferencias de un Trastorno Pragmático. Posteriormente discutiremos sobre la postura de algunos autores para determinar los límites entre un déficit y otro.

TRASTORNO DEL ESPECTRO  AUTISTA

El autismo es un trastorno neurobiológico del neurodesarrollo que se manifiesta por una diada diagnóstica:

-Déficit sociocomunicacional

- Conductas repetitivas, restringidas y/o  estereotipadas.

Un niño que se presenta a la consulta ya sea por déficit en el desarrollo del lenguaje comprensivo-expresivo, en la comunicación, tendencia a aislarse y conductas restringidas y/o de inflexibilidad, requiere una evaluación diagnóstica.

Los criterios del Manual de trastornos mentales (DSMV) son

  1. Deterioro cualitativo de la comunicación social e interacción manifestado por 3 signos

 -Déficits de conductas no verbales para la interacción social (contacto visual, lenguaje corporal, expresiones faciales, gestos)

-Déficits en el desarrollo y mantenimiento de relaciones apropiadas a su nivel de desarrollo con dificultades en el ajuste de conductas a distintos contextos sociales, en compartir juegos, en hacer amigos e interés por la gente.

-Déficit en reciprocidad socioemocional (aproximación social, conversación ida y vuelta, compartir intereses, emociones y afectos)

2) Modos de comportamiento, intereses y actividades restringidos y estereotipados (como condición tiene que evidenciarse al menos 2 de los siguientes síntomas)

-Estereotipias verbales, motoras o en el uso de objetos (ecolalias, uso repetitivo de objetos o frases idiosincráticas)

-Adherencia excesiva a rutinas o rituales verbales o no verbales, o resistencia excesiva al cambio (rituales motores, insistencia en la misma rutina o comida, preguntas repetitivas, stress a pequeños cambios)

-Intereses altamente restringidos  con fijación anormal en intensidad o foco (como adherencias o preocupación por objetos, intereses circunscriptos o perseverativos).

-Hiper o hipo reactividad sensorial o interés inusual en los aspectos sensoriales del ambiente (como indiferencia aparente al dolor/frio/calor, respuesta adversa a sonidos o texturas específicas, olfatear excesivamente o tocar objetos, fascinación por luces u objetos que giran).

       Criterios del DSMV

  • Los síntomas deben estar presentes desde la infancia temprana (pueden no manifestarse totalmente hasta que las demandas sociales exceden su limitada capacidad.
  • Los síntomas en conjunto limitan y comprometen el funcionamiento de la vida diaria.

Los síntomas descriptos van de un rango de leve a severo por lo cual se define como espectro.

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