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¿Cómo percibimos la música?

La percepción musical es un viaje desde el oído externo hasta el cerebro. No solo escuchamos música: la sentimos, la recordamos, la vivimos y la bailamos. La música conecta sonido, emoción y significado.

La música es una de las experiencias humanas más universales y suele acompañar momentos clave de la vida como celebraciones, rituales, descanso y emociones profundas; casi podemos afirmar que existe música para todas las actividades humanas independientemente de la cultura o la ubicación geográfica.

No importa si eres amante del jazz, el blues o si prefieres el rock, el pop o el metal, cada vez que escuchas música tu cerebro reacciona. La música activa nuestro cerebro emocional, y puede producir, entre otras cosas, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, sensación de escalofrío, júbilo, llanto, etc. La percepción musical es un proceso complejo que involucra múltiples áreas cerebrales, redes neuronales y respuestas emocionales y corporales.

Estudios de imágenes cerebrales han demostrado que escuchar música activa áreas del sistema límbico, la estructura central encargada del procesamiento emocional (Koelsch, 2009). Por ejemplo, las melodías que nos agradan activan el circuito de gratificación dopaminérgica.

La música tiene un poder extraordinario para evocar recuerdos. Se ha descrito que el uso de la música instrumental conocida puede ayudar a evocar recuerdos autobigráficos, incluso en personas con enfermedad de Alzheimer (Cuddy, et al., 2015). El estudio de Sihvonen et al., (2020) demostró que la reproducción de música vocal a pacientes hospitalizados por eventos cerebrovasculares mejoraba la memoria verbal en pacientes con afasia.

Escuchar nuestra melodía o canción favorita libera endorfinas que producen una sensación de bienestar y disminuyen la sensación de dolor. Esta liberación de endorfinas también se produce al cantar. Escuchar música, bailar o cantar reducen la producción de adrenalina y cortisol.

Quienes tocan un instrumento o cantan tienen mayor actividad en la corteza auditiva, la corteza somatosensorial y motora. Esto les permite el desarrollo de habilidades como: control de la respiración, mantener una buena postura corporal, sincronizarse con otros músicos y percibir señales corporales como el ritmo cardíaco y la tensión muscular.

¿Cómo percibimos la música?

Primero las ondas sonoras entran por el oído y hacen vibrar al tímpano; en el oído interno las células ciliadas transforman la energía mecánica del sonido en impulsos eléctricos (transducción) y estos impulsos viajan por el nervio auditivo hasta el cerebro.

En la corteza auditiva primara (lóbulo temporal), el cerebro identifica características básicas del sonido como altura (si es grave o agudo), intensidad (volumen) y timbre. Posteriormente la información se distribuye a áreas auditivas secundarias donde se reconocen patrones más complejos como melodías, armonías y ritmos. A su vez, el ritmo tiene una conexión especial con el cuerpo; al escuchar música se activan áreas relacionadas con el movimiento (cerebelo, ganglios basales y corteza motora), por eso es tan natural mover el pie o bailar; y justo por ello la música se puede utilizar en terapias de rehabilitación motora, como, por ejemplo, en personas con Parkinson o después de un accidente cerebrovascular.

No olvidemos mencionar que la música provoca emociones intensas debido a que activa el sistema límbico que incluye estructuras como:

La amígdala (emociones como miedo o tristeza)

El hipocampo (memoria)

El núcleo accumbens (placer y recompensa)

Cuando escuchamos una canción que nos gusta el cerebro libera dopamina, el mismo neurotransmisor asociado con experiencias placenteras como enamorarse.

Por si fuera poco, la música se relaciona estrechamente con la memoria. Una canción puede transportarnos instantáneamente a un momento específico del pasado, pues las melodías se almacenan junto con recuerdos autobiográficos en el hipocampo. Es por ello que la música es exitosa en personas con Alzheimer u otras demencias.

Áreas del cerebro sobre las que actúa la música

A nivel general

  • Hipotálamo
  • Núcleo accumbens
  • Área tegmental vertebral

La tonalidad de la música

  • Córtex prefrontal
  • Cerebelo
  • Lóbulo temporal

La letra de la canción

  • Área de Wernicke
  • Área de Broca
  • Córtex visual (imaginando partes de la canción)
  • Córtex motor
  • Respuestas emocionales

Ritmo

  • Córtex frontal izquierdo
  • Córtex parietal izquierdo
  • Cerebelo derecho
  • Centros de recompensa y placer

Efectos positivos de la música

  • Mejora el rendimiento cognitivo
  • Reduce el estrés
  • Mejora el estado de ánimo
  • Mejora la memoria
  • Promueven la interacción social
  • Favorece el movimiento

 

Referencias

Palacios Sánchez, L., Olaya Galindo, M.D. (2023). El maravilloso impacto de la música en nuestro cerebro. Disponible en: https://urosario.edu.co/revista-nova-et-vetera/cultura/el-maravilloso-impacto-de-la-musica-en-el-cerebro

Templado, S. (2023). Los efectos de la música en el cerebro. Disponible en https://www.clinicatemplado.com/blog/efectos-de-la-musica-en-el-cerebro/

¡Tu cerebro al ritmo de la música! (2026). UNAMirada a la Ciencia. No. 237. Año XXI. Disponible en: http://www.unamiradaalaciencia.unam.mx/stc_metro/este_mes_sct.cfm

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