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Incidencia de la alteración del aspecto externo del lenguaje en el aprendizaje escolar

El niño que presenta alteraciones en la organización de su lenguaje externo puede llegar a la edad escolar con una elocución muy mejorada, porque apoyándose y copiando el modelo correcto que le ofrece el adulto o los otros niños sin dificultades de lenguaje, ha ido con el tiempo corrigiendo su dicción.
Esto último no le confiere indemnidad al lenguaje, dicho con otras palabras, el niño presenta un lenguaje mejorado pero no organizado funcionalmente. Es decir el niño ha ido imitando el modelo lingüístico correcto ofrecido por las personas de su entorno; en consecuencia su lenguaje no es el resultado de un verdadero proceso individual de aprendizaje.

En relación con esta mejora producida en la expresión de los niños basada en la imitación, es bastante frecuente que en el momento de la consulta fonoaudiológica los padres refieran que el niño "de chiquito hablaba muy mal, pero que solito fue corrigiéndose". Lo que dicen los padres debería ser reemplazado por lo siguiente:
" de chiquito hablaba muy mal, pero como fue copiando la expresión de los otros mejoró la suya".

Al respecto es interesante recordar que ningún aprendizaje- el lenguaje entre ellos- puede construirse sustentado en la copia, es decir solamente en la acción imitativa.

El niño de 5 o 6 años, con una desorganización de su lenguaje externo (que puede hablar mal, regular, o aparentemente bien), demuestra en los primeros grados de escolaridad una gran dificultad para construir la lectura y la escritura

La labilidad funcional de la actividad que sustenta la organización del lenguaje ( actividad de análisis y síntesis cerebral), le impide la construcción de su sistema de representación ( lectura y escritura) en el cual la intervención lingüística es hegemónica. Cuando debe interactuar con este objeto de conocimiento que es la lectura y la escritura, encuentra que la organización de su lenguaje, especialmente en lo fonológico en estos primeros momentos, le resulta inapropiada para aprender. Están incapacitados para establecer la correspondencia entre el fonema y el grafema, hecho necesario en el inicio de la alfabetización.
Estos niños retrasan sensiblemente la iniciación de la lectura y de la escritura con respecto a sus compañeros, y en los casos severos ésta apropiación está impedida.

Resulta contrastante la rapidez que demuestran en el área de matemática, especialmente en el aprendizaje de la operatoria y en la resolución de los cálculos mentales, en los cuales la consigna la da el docente verbalmente. Esto último se da justamente por tratarse de niños sin dificultades en los aspectos comprensivos del lenguaje.

En general son niños que no avanzan, sin ser abordados terapéuticamente, aún así y durante mucho tiempo, las dificultades más notorias se reflejan en los aspectos automáticos de la lectura y de la escritura. De allí la importancia que tiene el hecho de que un niño ingrese a la escolaridad primaria con su lenguaje organizado funcionalmente.

La lectura automática se presenta muy alterada. Habitualmente cuando ellos leen no pueden luego relatar lo que leyeron, en cambio interpretan correctamente un texto cuando la lectura la hace otra persona. Esto demuestra la indemnidad de los aspectos semánticos del lenguaje.

Los siguientes son ejemplos de palabras extraídas de lecturas automáticas realizadas por niños cuyas edades oscilaban entre los 9 y 11 años. Pertenecen a casos de la casuística clínica y se trata de pacientes que presentaban problemas de aprendizaje debido a una desorganización del aspecto externo del lenguaje:

Lee ARRIENTOS por ARRIEROS
ENERJICIDOS por ENNEGRECIDOS
A FIRIENCIA por A DIFERENCIA
OBSERVE por ABSORBE
ESCAPAPA por ESCAPABA
PODRE por PODER
PROLANGANA por PROLONGADA
ESTUSIASMO por ENTUSIASMO
PANTA por PLANTA
COMENZARLA por CONVENCERLA
CONSERVAR por CONVERSAR
PARTICO por PRACTICO
DISTANTES por DISTINTOS
DESTINTA por DENTISTA

Imaginemos por un momento a un niño con estas dificultades tratando de resolver la propuesta del maestro en una prueba escrita.

Una de las preguntas de la prueba de Ciencias Naturales dice:

Cómo absorbe la planta los distintos nutrientes del medio?

El niño lee:
Cómo observe la panta los distantes nutrientes del medio?.

Pensemos: si el niño respondiese a este disparate, cual serÍa su respuesta y consecuentemente que pensaría el maestro al leer dicha respuesta. La interpretación más frecuente que hace el docente es: este niño tiene fallas para interpretar, cuando la realidad es otra.
De allí la importancia de establecer una auténtica ínterdisciplina con la maestra del niño con dificultades, pues en este caso sería suficiente con conocer que la deficiente lectura automática es la que lleva a ese niño a una respuesta equivocada o a una falta de respuesta. En este caso específicamente, sería importante que el docente se acerque al niño en el momento de la prueba escrita y se cerciore de que ha leído correctamente lo que se le propone por escrito.

Generalmente, esta dificultad para leer se sobredimensiona, debido a un estado de nerviosismo producido por la toma de conciencia de esta limitación. Por ello se torna contraproducente que el docente le requiera, cuando no es voluntad del alumno, una lectura en voz alta y más aún en presencia de los otros niños.

Con respecto a la escritura automática ( copia y dictado), se presenta con omisiones, sustituciones y agregados de grafemas entre otros, los cuales no constituyen errores ortográficos convencionales ( V por B, C por Z por S , falta de H, J por G, etc ) sino que son indicadores sintomáticos de la dificultad lingüística que presenta. Tampoco son errores propios del proceso constructivo de aprender, se trata de síntomas y que por esta condición quedan estabilizados en el tiempo.

Cuando escribe al dictado o copia su escritura mejora en relación a la escritura espontánea pues se apoya mediante la audición, en la palabra dictada por el maestro, la codificación de la palabra la provee el adulto; en la copia se facilita porque el texto está a la vista.

No obstante con respecto a la copia es necesario hacer una consideración. Hasta mediados de tercer grado aproximadamente la copia es servil, es decir el niño reproduce lo que ve, con muy escasa o casi nula captación del sentido de lo escrito. Más adelante el niño mira el texto a copiar, y luego intenta escribir autodictándose. En este caso aparecen también, más atenuadas, algunas dificultades observadas en el dictado. Es bastante común escuchar la inquietud de maestros y padres con respecto a estas características, no entendiéndola totalmente, se los escucha decir " Es inaudito que hasta en la copia comete errores ".

La dificultad más notoria con respecto a la escritura se evidencia en la producción espontánea, el niño debe recurrir a sus propias codificaciones ( alteradas) y cohesionar un texto.

En las redacciones y descripciones aparecen omisiones de las unidades más lábiles de la gramática como preposiciones, conjunciones, artículos, etc., como así también estas unidades pueden aparecer colocados inadecuadamente. También se evidencian oraciones mal ordenadas gramaticalmente y mal uso de los tiempos verbales. Estas producciones, en general, se caracterizan por contener sentido pero muy mal expresado. Esta dificultad en la cohesión, en ocasiones hace pensar al docente, que ha habido fallas de interpretación por parte del niño.

Un ejemplo de esta escritura de un niño de 9 años es:

LA CIUDAD BUENOS AIRES HAY MUCHOS AUTOS EN LA CALLE QUE LA GENTE NO PUEDE CRUZAR LA CALLE.

por la expresión correcta:
EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES HAY MUCHOS AUTOS EN LA CALLE, Y LA GENTE NO PUEDE CRUZAR.

El siguiente ejemplo pertenece a una niña de 12 años, cursante de sexto grado:
EN 1800 BUENOS AIRES Y OTRAS CIUDADES DEL PAIS NO HABIA MUCHOS NEGOCIOS, LA GENTE LE COMPRABA VENDEDORES AMULANTES.

Por la expresión correcta:
EN EL AÑO 1800 EN BUENOS AIRES Y EN OTRAS CIUDADES DEL PAIS NO HABIA MUCHOS NEGOCIOS, LA GENTE LE COMPRABA A LOS VENDEDORES AMBULANTES


Como se puede observar el sentido de estas expresiones, aún con fallas sintácticas es absolutamente entendible, contienen sentido.

En años de escolaridad más avanzados, se nota la dificultad para el uso de la oración subordinada. Por lo tanto la oración coordinada mediante la conjunción Y aparece de una manera insistente.

Continuando con el ejemplo de la historia de "Androcles y el León", se transcribe a continuación el resumen realizado por un niño con dificultades en el aspecto externo del lenguaje. El niño cursaba sexto grado.


Hace mucho tienpo un esclavo ce escapo de su puebo y camino mucho tienpo hasta que abajo de un arbol se encontraba un leon inamobible, el penso en uir pero el leon se quedaba inbobil, el ce dio cuenta que tenia una pata herida la miro y la cubrio con un pedazo de su camisa, el leon se sintia muy agradecido y lo llevo a su cueva y todos los dias le buscaba alinento.

Un dia lo descubrieron y lo llevaron de nuevo al pal cio y lo oblig ron luchar en el circo de arena. Le dieron un lanza y lo mandaron a peliar soltaron al leon y el se fue en seguida corriendo acia ‚l el penso que lo hiba a hacer picadillo y pero no fu‚ asi el leon le lamio las manos y las piernas el rey se sintio inprecionado y El rey lo llamo y le pidio que le esplicara y el lo conto todo. El rey se sintio muy orgulloso y lo dejan en libertad. Ha partir de ese dia pasiaba con el asombro de la poblacion.

Este relato demuestra una correcta interpretación por parte del niño, comprende bien pues no tiene dificultades en el aspecto interno del lenguaje.

Se observan omisiones y confusiones grafemáticas, mal uso de unidades lábiles de la gramática, uso incorrecto de los verbos en cuanto a número y tiempo, y muy poca puntuación. No obstante su relato es coherente, respecta la secuencia temporal y está ajustado a la historia que se le leyó.

Con respecto a la Matemática las dificultades comienzan a hacerse más evidentes cuando aparecen los enunciados de los problemas aritméticos y geométricos.

Es decir, como la lectura comprensiva está supeditada a la lectura automática, y el niño con dificultades en el aspecto externo de su lenguaje lee mal, no logra interpretar lo que leyó. Es decir al terminar de leer un enunciado no puede producir una reintegración semántica de lo leído, porque ha habido muchas fallas en la lectura automática. Cuando es otra persona la que lee el problema, el niño logra fácilmente su resolución.

Este hecho, vinculado con la lectura, genera entre los docentes una cierta confusión: se trata de niños que demuestran una gran versatilidad en la resolución de situaciones cuando le son planteadas verbalmente, pero esto se modifica cuando deben resolver a partir de la propia investigación mediante la lectura.

En una apretada síntesis se ha descripto hasta aquí las característica más evidentes de los niños con dificultades en la organización del lenguaje en sus aspectos interno y externo.

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