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Aplicación del modelo de discapacidad cognitiva en la Enfermedad de Alzheimer (Parte IV)

Los datos estadísticos que ofrecen los estudios epidemiológicos sobre envejecimiento y demencia presentan un panorama inquietante. El bajo índice de natalidad, la mejora en las condiciones sanitarias y sociales, resultando como consecuencia, el aumento de la esperanza de vida, han hecho que el número de personas con edades superiores a los 65 años sea cada vez mayor, y son precisamente éstas las más vulnerables a padecer demencia.

Modelo de Discapacidad Cognitiva.

El modelo de discapacidad cognitiva tuvo sus comienzos en el “Eastern Pensilvania Psychiatric Institute” a finales de 1960, cuando Claudia K. Allen y otros compañeros, observaron por primera vez los patrones de desempeño con dificultades en pacientes adultos con trastornos mentales.

Al tratar de comprenderlo mejor y, por tanto responder a las necesidades de estas personas, Allen y otros terapeutas iniciaron una recogida sistemática y cuidadosa de las observaciones de estas dificultades.

Por tanto, este modelo fue desarrollado para conceptuar estrategias de intervención para personas que como resultado de una patología cerebral, no son capaces de llevar a cabo sus actividades de la vida diaria. Fue concebido para proporcionar una sólida fundamentación teórica y capacitar a los Terapeutas Ocupacionales a través de una investigación rigurosa y empírica de casi dos décadas .

Aunque este modelo, se haya fundado de forma empírica de la Terapia Ocupacional, también deriva de otras disciplinas como las neurociencias, la psicología o la psiquiatría. Cabe destacar, que ha experimentado un continuo desarrollo y diversas modificaciones desde su comienzo.

El modelo se basa en los postulados teóricos que se presentan a continuación, permisas que mantiene una misma perspectiva respecto a la patología a tratar.

1. La cognición forma parte de todos los comportamientos.

2. La patología cerebral, sea cual sea su origen, altera el funcionamiento cognitivo con manifestaciones en las actividades de la vida diaria. La discapacidad cognitiva merma la habilidad cognitiva para llevar a cabo una tarea motora, con la consiguiente dificultad para la realización adecuada de las actividades cotidianas.
3. Los principales datos de la evaluación del estado cognitivo del sujeto se obtienen de la observación directa del sujeto en su ejecución rutinaria. De esta observación se obtienen datos sobre la calidad del desempeño, relacionando éstos directamente con la capacidad del individuo para procesar información.

4. Las diferencias cualitativas en el desempeño de las actividades rutinarias se clasifican en lo que se denominan niveles cognitivos. Estos niveles, definen las limitaciones que se observan en la capacidad de procesamiento de la información, también identifican diversas cualidades de los estímulos ambientales que sirven para producir respuestas motrices en niveles superiores de comportamiento.

5. En aquellas situaciones clínicas en las que se espera un empeoramiento progresivo, en procesos degenerativos como la enfermedad de Alzheimer, se produce una pérdida predecible de las capacidades cognitivas, viéndose afectados inicialmente aquellas capacidades clasificadas dentro de estadios superiores y posterior y progresivamente los procesos ontogénicamente mas primitivos.

6. En situaciones clínicas de cronicidad, la estrategia de intervención propuesta como más viable es la compensación ambiental, la cual busca establecer una igualdad entre las demandas ambientales y la capacidad de procesamiento de la información del individuo para producir una respuesta ocupacional satisfactoria, tanto para el ambiente como para la persona afectada.

7. El enfoque desde Terapia Ocupacional se basa en el análisis del entorno y de la actividad, con el fin de modificarlos y brindar al paciente la oportunidad de desempeñar las tareas a un nivel óptimo de funcionamiento, permitiéndoles obtener éxito a pesar de su discapacidad.

Como definió Allen (1985,1992) , la discapacidad cognitiva representa una restricción fisiológica o bioquímica en las capacidades de procesar información del cerebro que producen limitaciones observables y medibles en el comportamiento de tareas de rutina.
El concepto de conocimiento funcional se ha convertido en un término útil para describir el centro de la preocupación del modelo de discapacidad cognitiva. Entendiéndose por conocimiento funcional, aquel que abarca el rendimiento funcional y la capacidad de procesamiento cognitivo del cerebro (Allen, et al., 2007) .
Allen y sus compañeros, describen por primera vez una secuencia de seis niveles de habilidades, llamados niveles cognitivos. Los cuales definen las demandas de procesamiento de información de las actividades de la vida diaria, así como también las diferencias cualitativas en limitaciones y capacidades funcionales o restricciones observables en la capacidad de procesamiento de la información. Allen considera tres dimensiones del pensamiento como estadios de un modelo de procesamiento de información, los cuales son:
1. Señales sensoriales.
Todo procesamiento de la información comienza con un estímulo sensorial que proviene del ambiente. Allen identifica dos procedencias de señales sensoriales que captan y sostienen la atención: internas o externas.
2. Asociaciones sensoriomotoras.
Son los procesos interpretativos que siguen a las señales sensoriales, se refieren a los objetivos implícitos en el desempeño de una acción. En el Modelo de Discapacidad Cognitiva se demuestra que el objetivo implícito de la persona en el desempeño de una acción puede no ser acorde con los objetivos explícitos de la actividad dada.
En definitiva, en niveles cognitivos más primitivos son mayores los resultados no intencionados o la ejecución de tareas sin un propósito final.
3. Acciones motoras.
Las acciones motoras son el estadio final del modelo de procesamiento de información. Las acciones se producen por señales sensoriales, guiadas por asociaciones sensoriomotoras y pueden observarse en el desempeño de una actividad. Existen dos tipos de acciones motoras: espontáneas e imitadas.
Por tanto, existe un estado de función cuando las capacidades para procesar la información de la persona igualan las demandas de las tareas de rutina del ambiente. Por otro lado, existe un estado de disfunción cuando las capacidades para procesar información de la persona están restringidas de modo que no puede desempeñar tareas rutinarias. Los niveles cognitivos que esta autora maneja para determinar el estadio de afectación en que se encuentran los pacientes son seis, los cuales se desarrollan más extensamente, en los siguientes párrafos.

Para evaluar los comportamientos indicadores de función – disfunción a través de este Modelo, inicialmente se diseñaron algunos elementos de prueba que no resultaron muy prácticos en cuanto a portabilidad o reutilización de materiales y a su vez no detectaban el nivel cognitivo en que se encontraban los pacientes. Esto dio lugar a nuevos diseños de pruebas estandarizadas de evaluación que se utilizan en la actualidad:

 Test del nivel cognitivo / Allen Cognitive Level Test (ACL; Allen, 1985) : es una prueba estandarizada en trenzado de cuero que puede utilizarse para examinar y evaluar los niveles cognitivos 4, 5 y 6.

 Inventario de tareas rutinarias / Routine Task Inventory (RTI; Allen, 1985) : este inventario es una valoración complementaria del ACL, es una medida práctica de observación de la ejecución, para describir las discapacidades cognitivas.

 Test de ejecución cognitiva (CPT; Allen) : está compuesto por seis tareas, las cuales tienen como objetivo de observarse a través de ellas, las capacidades funcionales para una amplia variedad de AVD.

 Modulo diagnóstico (ADM) : es una colección de proyectos de kits de estimulación sensorial y proyectos de arte usados para verificar la valoración de la capacidad de funcionar, de aquellos pacientes que se desempeñan en niveles altos (ACL 3.0 a 5.8). Mientras que para los niveles más bajos se usa la estimulación sensorial (ACL 0.0 a 3.0).

En la actualidad, el modelo de discapacidad cognitiva y las herramientas relacionadas son utilizados por los terapeutas que ejercen en áreas de salud mental, la Psiquiatría Forense, Medicina de rehabilitación, y la Atención geriátrica.

 

 

 

 

Generalidad

Los datos estadísticos que ofrecen los estudios epidemiológicos sobre envejecimiento y demencia presentan un panorama inquietante. El bajo índice de natalidad, la mejora en las condiciones sanitarias y sociales, resultando como consecuencia, el aumento de la esperanza de vida, han hecho que el número de personas con edades superiores a los 65 años sea cada vez mayor, y son precisamente éstas las más vulnerables a padecer demencia.
En la actualidad se sabe que la enfermedad de Alzheimer (EA), en los países occidentales, representa entre 50 y 60% de todos los casos de demencia .

Además, la prevalencia de demencia en los países desarrollados se duplica cada cinco años en los pacientes entre los 65 y 94 años . Son datos como estos, lo que han hecho de este trabajo uno de los motivos para que se pusiera atención y se diera especial importancia a este ámbito de la Terapia Ocupacional y, en concreto el ámbito geriátrico y los afectados de Alzheimer. Por lo tanto, consideramos que es un tema relevante y de interés con vista a futuro como profesionales y en el de muchas personas como afectados.

Se pone de manifiesto el gran reto que el conjunto de la sociedad deberá asumir en los próximos 30 años. Supondrá un coste económico muy importante, una sobrecarga para familiares y cuidadores, cambios sociales para conciliar trabajo y atención al anciano, demanda de centros e instituciones, entre otras necesidades.

En cuanto a la elección del Modelo de discapacidad cognitiva de Allen que se plantea respecto a la intervención desde Terapia Ocupacional, consideramos que se trata de un modelo que nace de la práctica psiquiátrica y que ha sido desarrollado para conceptuar estrategias de intervención para personas que como resultado de una patología cerebral, sufren una discapacidad cognitiva que les lleva a la perdida de capacidades funcionales en las actividades de su vida diaria.

A diferencia de otros, pone mayor énfasis en la intervención individual con el paciente, evitando así los inconvenientes habituales de las terapias grupales con personas de estas características. Aunque no se descarta compaginar las técnicas grupales para la mejora de la sociabilidad y el aislamiento de la persona respecto a su entorno.

Cabe destacar que dicho modelo resulta más aplicable en pacientes con procesos crónicos o con deterioro cognitivo, en quienes se prevea de acuerdo a la patología prevalente una declinación de sus habilidades, tal como ocurre en pacientes con demencias, precisamente en la Enfermedad de Alzheimer.

Este modelo ha sido utilizado mayoritariamente en EE.UU. y en países de habla inglesa y toda la bibliografía se encuentra en inglés, y lo que se encuentra en español no está a la venta o es muy difícil encontrar traducciones completas al castellano. Lo que dificulta la divulgación de dicho conocimiento y la aplicación del modelo en el campo de la Terapia Ocupacional en nuestro país. A pesar de resultar idóneo bajo nuestro punto de vista para el tratamiento de patologías como esta.
 

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