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Perfil Psicolingüístico en niños con TEL (Parte V). Déficit léxico – sintáctico

En la actualidad, la caracterización del TEL se ha asociado también con componentes cognoscitivos. En varias lenguas se ha mostrado que quedan afectadas áreas de la memoria de trabajo, particularmente en tareas de repetición de no-palabras, tiempos de reacción para nombrar imágenes y la limitación en el uso del lenguaje no-literal entre otros aspectos.

Déficit léxico – sintáctico:

Habla fluida, pseudotartamudeo por problemas de evocación. Articulación normal. Sintaxis perturbada. Comprensión de palabras sueltas pero deficiente comprensión de enunciados. En este cuadro el niño posee una correcta articulación y un habla fluente. El trastorno que basa este cuadro son las disnomias, es decir las dificultades para la evocación de las palabras que puede generar bloqueos o repeticiones de sílabas similares a un tartamudeo, pero sin el componente fuerza, porque lo que en realidad sucede es que son tanteos para lograr actualizar la palabra correcta. Otra característica de estos casos es la sintaxis inmadura, que no le permite el armado de frases complejas, apareciendo de este modo un lenguaje muy aniñado y titubeante. Los padres consultan porque ven los bloqueos y suponen tartamudez y constatan el desarrollo gramatical pobre para su edad. (18)(19)

En estos cuadros el tratamiento deberá centrarse en ejercitación para mejorar las disnomias y anomias, es decir, la recuperación de las palabras valiéndonos de facilitaciones, utilizando sonidos o contextualizando (facilitaciones fonéticas o semánticas) y otorgándoles orden jerárquico para mejorar la reactivación de las palabras. (22)

Como resumen, las tipologías de TEL establecidas en base a criterios clínicos enfatizan e incrementan las teorías neuropsicológicas y lingüísticas, de las primeras clasificaciones derivadas del estudio de la afasia infantil se ha pasado progresivamente a establecer unas tipologías de TEL que pueden ya recibir el nombre de específicas de los trastornos del lenguaje en la infancia.

Por otro lado, se describe a los TEL como un trastorno muy singular en el que concurren un buen número de peculiaridades lingüísticas. En efecto, muchos niños con TEL, en sus primeros años de vida exhiben auténticas dificultades para interaccionar con otras personas y poner en juego habilidades de reciprocidad, atención conjunta y gestos simbólicos, en esta etapa inicial también se ha podido detectar un cierto retraso en la producción de balbuceo canónico, de patrones de fonología temprana y de determinadas consonantes. 

El TEL presenta unas características evolutivas que permiten diferenciarlo del retraso simple del lenguaje entre ellas tenemos desde la naturaleza del trastorno que en el primer caso se habla de una alteración intrínseca persistente del procesamiento del lenguaje y en el retraso simple de un desfase cronológico, además el grado de afectación en el TEL es de moderado a grave, mientras que en retraso simple es leve con una afectación fundamente de la fonología mientras que en el TEL se afectan además otras áreas como la morfosintaxis , el léxico, la semántica y la pragmática con una mejoría más lenta y variable que en el caso anterior, y con mayores repercusiones en el aprendizaje. Durante la etapa escolar existe el riesgo de interferencia sobre el aprendizaje de la lectoescritura y la construcción de discursos verbales más complejos, como narrar historias o mantener una conversación. Esto puede repercutir tanto en el rendimiento académico como en las relaciones interpersonales. (23)(24)

En la actualidad, la caracterización del TEL se ha asociado también con componentes cognoscitivos. En varias lenguas se ha mostrado que quedan afectadas áreas de la memoria de trabajo, particularmente en tareas de repetición de no-palabras, tiempos de reacción para nombrar imágenes y la limitación en el uso del lenguaje no-literal entre otros aspectos. La mayoría de los trabajos existentes en diversas lenguas han mostrado que los niños con TEL tienen trastornos o retrasos en su expresión morfosintáctica, aunque las características específicas dependen de la estructura de cada lengua. Estos trastornos podrían interpretarse como errores en la producción dado que se desvían de los patrones de la evolución típica del lenguaje. (25)

En trabajos recientes,  se señala igualmente una alta correlación entre aquellos niños que no extraen a tiempo la información relativa a los sonidos propios de la lengua que están adquiriendo y un posterior retraso en la adquisición de los niveles más avanzados del desarrollo habla-lenguaje.(26)

Los problemas pragmáticos y de discurso también han sido descritos en niños con TEL. De hecho Bishop, los vincula con un subgrupo particular de TEL, y más concretamente con el Trastorno Semántico-Pragmático. Este asunto no es una cuestión menor ya que ha llevado a establecer una cierta relación entre este trastorno y los problemas de niños con Trastornos leves del Espectro Autista (TEA). En efecto, aunque a primera vista los desórdenes de estos dos tipos de trastornos se pueden identificar como distintos, la presentación clínica puede ser compleja y no necesariamente clara para el diagnóstico diferencial. Particularmente, se establece la existencia de marcadores comunes (concretamente comportamientos comunicativos similares) entre estos dos tipos de dificultades del desarrollo. Con todo, hay algunas señales de alerta que ayudan al diagnóstico diferencial; así, la pérdida del lenguaje, una ausencia en la conducta de mostrar o indicar, una falta del uso compartido de intereses, una inexistencia de la mirada apropiada, la carencia de respuesta a su nombre o la presencia de movimientos repetitivos del cuerpo o con determinados objetos, son conductas más propias de los TEA que de los TEL, lo que hace que los primeros tengan siempre presente una triada de problemas que afectan a la comunicación, a la interacción social y al repertorio conductual. (27)(28) 

Por último, se han encontrado complicaciones importantes en la narrativa de los niños con TEL. Las habilidades narrativas constituyen un aspecto central a tener en cuenta en el estudio de este trastorno. Por un lado nos ofrecen información general sobre el desarrollo lingüístico; por otro, nos conectan con diversas habilidades consideradas centrales en el proceso de alfabetización. Por esta razón, existe un gran número de investigadores que recomiendan dedicar un tiempo a examinar en profundidad la narrativa de estos niños, especialmente en edades tempranas, como medida medular a través de la cual poder inferir un perfil general de su desarrollo. Este aspecto del lenguaje (narración) no se describe en nuestro estudio por no contar con instrumentos objetivos que evalúen este.

   Los trabajos que hemos comentado apuntan hacia una elevada persistencia del problema, si bien los períodos de seguimiento en estudios longitudinales han sido relativa- mente cortos. En conclusión, estamos ante una población altamente heterogénea, por lo que los intentos de clasificación se han de situar siempre en el dilema entre la individualidad de cada niño con TEL y la necesidad de buscar puntos comunes con vistas al establecimiento de unos esquemas diagnósticos adecuados y a la planificación de la mejor opción terapéutica. (29)(30)(31)

Aclaraciones Terminológicas:

•    Edad Mental (Binet): Habilidad intelectual en términos de lo que el niño promedio de una edad determinada podría alcanzar. Su determinación se hace en los test de inteligencia donde el niño debe contestar sin fallo a un test para que su edad mental esté en concordancia con su edad cronológica. (13)

•    Coeficiente de Inteligencia: Es la medida más efectiva de expresar el potencial de un niño en relación con niños de su edad. Se obtiene por desviación, es decir son medidas de posición relativa, calculadas en función del grado en que la puntuación del niño difiere con respecto a la media de su grupo y no por la fórmula tradicional EM/EC. (13)

•    Trastorno fonológico: Se le ha llamado también ¨Retraso del habla. El niño no adquiere el sistema fonológico en un tiempo normal y su habla da la impresión de ser la de un bebé. Existe un retraso en la secuenciación y articulación de los fonemas con respecto a los niños de su edad. Las alteraciones en los fonemas no son sistemáticas. De forma aislada en la repetición de sílabas los fonemas se producen bien, pero en la articulación general y en la repetición de palabras no, pudiendo una misma palabra ser alterada de forma diferente cada vez. Generalmente es ininteligible el habla del niño. Se caracterizan por presentar procesos de simplificación fonológicos desviados o retrasados.

•    Procesos de simplificación fonológica: Son formas lingüísticas incorrectas que se emplean por los niños para facilitar la expresión del habla durante el proceso del desarrollo del lenguaje, se basan en el uso de reglas de facilitación para la producción del habla y puedes ser de 3 tipos: relativos a la estructura de la sílaba y de la palabra, de asimilación y de sustitución.

•    Trastorno fonético: Son trastornos articulatorios en los que está afectada por igual la articulación general y la aislada. Los errores de pronunciación son consistentes. Generalmente es inteligible su articulación. En nuestro medio se maneja comúnmente con el término de dislalia a este trastorno.(11)

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