En relación con el propósito de esta revisión fue posible conocer el proceder médico en cuanto a la evaluación y diagnóstico del vértigo infantil, sin embargo, existe poca información respecto al tratamiento y aún más sobre el seguimiento de los niños que lo padecen. Aunque es importante recalcar la importancia del trabajo interdisciplinario de las diferentes especialidades involucradas para evaluar y realizar las pruebas pertinentes de los diferentes sistemas que se ven afectados principalmente, no se habla de ningún tratamiento farmacológico, solo se menciona tratamiento ambulatorio y terapéutico con la intención de mejorar su calidad de vida y desarrollo en un entorno óptimo, como en el estudio de Niță, Roza, & Teleanu (2019).
Las personas con agrafia no pueden escribir, y las que logran escribir algo suelen tener dificultad o incapacidad para deletrear. Se trata de un trastorno neurológico que por lo general no se presenta de forma aislada, pues la escritura implica la coordinación de la percepción visual, orientación espacial, aspectos lingüísticos y cognitivos.
El vértigo se refiere a la sensación ilusoria de movimiento del cuerpo o el entorno (Alyono, 2018). La palabra vértigo procede del término latino “vértere” que significa “dar vueltas” y tiene su expresión más definida en la típica crisis aguda vertiginosa con una sensación giratoria muy intensa, por un espacio de tiempo muy limitado. Por ser una sensación subjetiva, es preciso que la persona se encuentre consciente, lo que elimina del concepto de vértigo en otras situaciones que a veces se confunden con ictus, síncopes, lipotimias (Pertusa Martínez, Gomis Ferraz, & Pérez Garrigues).
Aprender a gestionar las emociones negativas, cuidar la higiene personal y arreglarse, y escribir sobre lo que pensamos y sentimos puede ayudarnos a disminuir la ansiedad durante el confinamiento.
La parálisis facial se refiere a la imposibilidad de mover uno o varios músculos de la cara debido a alguna alteración del nervio facial por causas internas o externas.
La prevalencia de la disfagia en el adulto mayor se ve notablemente incrementada por su relación con patologías que aumentan su incidencia en este periodo de la vida, como la EP o la EA; así como por los cambios fisiológicos propios de la edad, que sin ser patológicos se producen como consecuencia del envejecimiento de las estructuras implicadas en el acto deglutorio (Barroso, 2009; Cámpora y Falduti, 2015; Rosales-Zábal y Pérez-Aisa, 2012).
Para llevar a cabo esta investigación se realizó un estudio descriptivo, transversal y observacional, en el cual se evaluó a un grupo de pacientes que residen en un centro geriátrico de Valladolid durante el periodo comprendido entre los meses de febrero y abril de 2019.
En las disglosias mandibulares existe una alteración en la forma de uno o ambos maxilares. Pueden ocurrir por causas congénitas, del desarrollo, quirúrgicas o traumáticas.
El término «disfagia» no hace referencia a una enfermedad, sino a un síntoma caracterizado por la sensación subjetiva de dificultad o molestia en el traslado del bolo alimenticio, en sus estados sólido y líquido, así como de las secreciones endógenas; desde la boca hasta el estómago. Puede ser debida a una alteración estructural o funcional a partir de la cual se ven comprometidas una o más fases del proceso deglutorio, afectando a pacientes de todas las edades, desde bebés a mayores (Velasco y García-Peris, 2009).
La modificación del nombre TEL a TDL, como otra serie de cambios en sus criterios diagnósticos han generado algunas inquietudes y desacuerdos entre los especialistas de la salud, así como en la población general relacionada con esta condición; p.ej., padres o maestros. En este trabajo, sin embargo, el enfoque se centrará en las sugerencias realizadas por los expertos que participaron en el proyecto CATALISE (Bishop y cols., 2016).