Cuando mis hijos eran pequeños, me enfoqué tanto en hacerlo bien que me olvidé de conocerlos, y lo peor es que nunca llegaba a sentirme satisfecha. Siempre me veía insuficiente. Entonces habría dado cualquier cosa por con un libro como este, que me despertara de ese sueño imposible de ser la mejor madre del mundo a costa de la desconexión conmigo misma.
Lejos de lo que vemos en las redes o en las revistas, la madre perfecta no existe. Por eso estas páginas quieren acompañarte mientras haces malabares entre tus hijos, tus emociones, tu pareja, tu trabajo, tus sueños y tus ganas de meterte en un armario a llorar de vez en cuando sin sentirte culpable.El "burnout parental", ese agotamiento feroz que te aplasta la energía, la paciencia y la alegría?, existe y es mucho más común de lo que creemos. Yo también lo viví, y aprendí que la flexibilidad, el permiso de errar y la ternura hacia una misma no son lujos, sino herramientas de supervivencia.
Criar es agotador, pero no tiene que ser una travesía de sacrificio perpetuo donde tú eres siempre la última en la lista. Criar también puede (y debe) ser una aventura donde tú sigues siendo tú.
Este libro es una mano tendida, un espejo amable y un empujoncito para recordarte que ser madre no significa dejar de ser persona ni hacerlo todo perfecto. ¿Te vienes conmigo? Vamos a llorar, reír y planear escapadas imaginarias juntas. Y, de paso, a criar mejor, con menos culpas y más amor (por ellos y por nosotras).
- Respira: no todo es una emergencia
- Autoexigencia: esa vecina tóxica que vive en tu cabeza
- Autocuidado no es egoísmo, es supervivencia
- Tus hijos no vinieron a darte una medalla
- El conflicto no es el enemigo
- Decir "no" y sobrevivir para contarlo
- La fleximamá: una superheroína sin capa
- Cuando todo sale mal (y sigue siendo un buen día)
- No estás sola (aunque a veces lo parezca)
- No siempre vas a disfrutar de la crianza (y lo sabes)
- Seguimos siendo dos... o quizá no
- Cuando el "nosotros" adopta otras formas
- Trabajo, hijos y culpa: el trío talará
- Madre sí, pero también mujer
- Pantallas, redes y realidades: lo que no se ve
- La madre que nos parió
