¿Existe el suicidio o estamos ante distintas formas de darse muerte, etiquetadas como suicidios? O, más en extenso, ¿Existe el suicidio como fenómeno inequívoco, o de lo que hablamos es de diferentes perspectivas psiquiátricas, forenses, sociológicas, que homogeneizan actos heterogéneos bajo el mismo nombre?
La necesidad de apellidar el suicidio con un en implícito (suicidio en el alcoholismo, en los jóvenes, en la depresión) y un por explícito (suicidio lógico, suicidio romántico, suicidio-huida) parecen indicar lo heterogéneo del fenómeno que impone una falsa identidad en base al final común mortal. Entonces, si los suicidios son conductas bastante heterogéneas, ¿No deberíamos acercarnos al fenómeno con pocas pretensiones de saber psicológico y enfrentarlo desde una primera perspectiva autobiográfica?
Es por esto que este libro recoge una amplia muestra de historias que ponen en evidencia que no se pueden homogeneizar con la palabra suicidio y que debería hablarse de Suicidio(s), todos apellidados por su historia biográfica.
- La magia de las palabras
- El libre albedrio: Albert Camus o Edward Wilson
- Nominalismo y realismo: Duns Escoto y el DSM V
- Dejar memoria
- William Styron: matarse o asilarse
- El suicidio en compañía
- Violencia y suicidio
- Suicidios enigmáticos
- El decisor racional y el suicidio
- El proceso del duelo en familias con suicidio consumado: la posvención del suicidio
